8M: Nunca un país sin nosotras

En el marco del #8M vale la pena recapitular la situación del país para entender el momento por el que pasamos, porque hoy México, no es un lugar en el que las mujeres vivamos tranquilas.

La realidad que tenemos que enfrentar a diario desgarra y es poco alentadora. Basta revisar algunos datos que ONU Mujeres publicó: 6 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia, en promedio 9 son asesinadas al día y del año de 1985 al 2016 la suma llega a más de 52 mil muertes de este tipo.

Cada que una se entera en las redes o en los medios de otro caso en el que una mujer es asesinada, representa otra historia más que se suma a la rabia y la impotencia, una piensa en sus conocidas o en sí misma porque la inseguridad y el riesgo son sensaciones que siempre están presentes en nuestra cotidianidad, cuando vamos a nuestros trabajos, caminando en la calle o regresamos de alguna fiesta. En este país todavía hay quienes piensan que el problema de la violencia de género se reduce a: “le pasó por vestirse así”, “por estar a deshoras en la calle”, “por irse de fiesta”, “porque no era una dama”,  acaso no sería mejor preguntarnos ¿por qué vivimos en un país en el cual las mujeres somos violentadas?

Esto lo ligo con el papel de las autoridades en la coyuntura actual. El 6 de marzo el gobierno federal anunció un plan urgente contra la violencia de género que plantea varios puntos, como el seguimiento a los feminicidios en zonas focalizadas y desapariciones, la revisión de procedimientos de la alerta de género y su efectividad, el registro y monitoreo de casos para conocer los lugares y horarios, la creación de padrón de víctimas indirectas: hijos e hijas, para darles una pensión y acompañamiento integral.

Siempre suenan bien las buenas intenciones en un anuncio, el problema son los cómos, porque hay planes que se quedan en letra muerta. Así como este escrito hubo varios intentos anteriores en los gobiernos de distintos niveles, por ejemplo en el sexenio anterior donde se lanzó el Programa Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia de Género  2014-2018, el cual, por los datos de ONU mujeres, tuvo pocos resultados favorables.

No creo que nadie quiera que las cosas no cambien pero en cada anuncio tiene que existir un grado de incredulidad e incertidumbre. Porque para conseguir avances se requiere de mucha voluntad política y consistencia de las y los implicados en todos los niveles que llevarán a cabo modificaciones sustanciales y ahí es donde siempre hay dudas:

¿Cómo se van a garantizar las acciones de este plan en CDMX cuando quien está al frente de la ciudad da a entender que la situación de violencia que viven las mujeres  es parte de una campaña para golpearla políticamente?

¿Qué hará el titular de la Comisión Estatal de Seguridad Pública en Morelos cuando en su declaración dice que hay mujeres asesinadas que se dedicaban a “actividades no propias de una dama”, al “oficio más antiguo”,  como si esto fuera una razón?

¿Cómo van a buscar armonizar las leyes y encontrar soluciones cuando en Veracruz una representante legislativa parece que creer que la violencia de género se combate con un toque de queda para que las mujeres no salgan después de las 10 de la noche?

¿Qué vamos a esperar aquí en Jalisco después de meses en las que hay dificultades para entablar un diálogo sobre el Instituto Jalisciense de las Mujeres con el Gobierno del Estado? ¿Cómo se llevará la relación con las organizaciones de la sociedad civil que llevan años luchando por los derechos de las mujeres?

¿Qué va a pasar con los refugios para mujeres víctimas de violencia cuando la ambigüedad sigue presente y los refugios siguen operando sin presupuesto de acuerdo a Wendy  Figueroa y aún no ha existido claridad sobre el modelo que se cree puede replicarse en todo el país?

Parece que el cambio en el poder corre el riesgo de no representar un cambio sustancial en la política de género. Sin duda, hay mujeres y hombres valiosos en distintos proyectos políticos que, han buscado por todos los medios que esta agenda avance. Esperemos que en esta nueva etapa de México si le vaya mejor a nuestro estado y país, y sólo será así si se continúa con el largo trabajo de quienes también han impulsado la agenda desde afuera de las instituciones.

Esta recapitulación es para dar cuenta de que aún nos falta camino por recorrer, el 8M nos recuerda y conmemora a millones de mujeres que han sacado adelante la lucha por la igualdad, lo hicieron para que nosotras contáramos con derechos como el del sufragio, la educación, la salud, la libre participación en política. Parece una locura que en pleno siglo XXI tendremos que esforzarnos ahora más que nunca en defender nuestro derecho de acceso a una vida libre de violencia. Una agenda que hay que seguir empujando entre muchas, entre todas, desde distintos espacios. Hoy saldremos a las calles para sentirnos acompañadas y seguir avanzando para que nunca más México sea un país sin nosotras.

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