Abrazos y balazos

Sepa la bola

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dejó atrás una de sus frases más populares durante su campaña: abrazos, no balazos. Vamos repasando los hechos: fue en Mazatlán, Sinaloa, durante el mes de abril de 2018, cuando prometió trabajos, buenos salarios y abrazos, no balazos. Se comprometió a continuar con el combate al crimen organizado, pero con otra estrategia.

De 2012 a 2017, en reiteradas ocasiones, López Obrador pidió que el Ejército regresara a los cuarteles. Incluso habló del desgaste de los militares en la “guerra contra el narcotráfico”.

En diciembre de 2017, cuando era precandidato le restó importancia a la Ley de Seguridad Interior propuesta por Peña Nieto y dijo que si ganaba no sería necesaria porque con él habría seguridad.

Incluso el 7 de julio de 2018, la semana posterior inmediata a la elección, el entonces virtual ganador de la elección, declaró: “llevamos toda la vida luchando en favor de los derechos humanos y ni modo que ahora vayamos a cambiar, no voy a cambiar hasta que yo me muera, voy a ser lo mismo y siempre una vida recta, entonces que estén tranquilos porque voy a cumplir todos mis compromisos y se van a respetar a todos, y van a ser abrazos y besos, abrazos no balazos”.

Pero el discurso y acciones viraron drásticamente la segunda semana de noviembre de 2018. A dos semanas de tomar posesión como titular del Ejecutivo federal, durante la presentación del Plan Nacional de Paz y Seguridad, anunció su decisión: apoyarse de las Fuerzas Armadas y anunciaron la creación de la Guardia Nacional. Uno de los argumentos –pretextos, pues– fue que la Policía Federal estaba en descomposición y no había tiempo para “consolidarla”. Otro –también pretexto– fue que en la Constitución ya existía la figura cuando se defendió al país de las intervenciones de Francia y Estados Unidos.

¿Y los abrazos? El 30 de enero pasado le cuestionaron sobre la continuidad de la guerra contra el crimen organizado. López Obrador respondió: “no hay guerra, oficialmente ya no hay guerra. Nosotros queremos la paz, vamos a conseguir la paz”. También reveló que como “la función principal del gobierno es garantizar la seguridad pública, ya no es la estrategia de los operativos para detener a capos”. Abrazos… pero para los grandes capos.

Un día después, 1 de febrero, el presidente al responder a una de las preguntas en la comparecencia matutina, dijo que “el Ejército mexicano es leal al pueblo, leal a la patria y leal al presidente”. El problema es justo eso: la “orientación” de este y los siguientes presidentes.

Abrazos para los capos y balazos para combatir a quién sabe quién.

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Julio González
Acerca de Julio González 124 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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