Absurdos electorales: la “no” intervención del presidente

Sepa la bola

Si nos remitimos a su definición, absurdo es aquella “persona que actúa o piensa de manera ilógica, contraria a la razón o difícil de entender” –según el Diccionario Oxford–. Y en todo caso, las palabras pueden ser calificadas con dicho adjetivo en ciertos casos.

En lo que va del proceso electoral de 2017-2018, hemos sido receptores y hasta testigos de hechos ilógicos de parte de los sujetos implicados en el proceso democrático mexicano. Algunos pasan desapercibidos, muchas veces porque no nos hacemos las preguntas pertinentes para no caer en la demagogia de los políticos.

Por eso, me permití recuperar uno de los casos para presentarlo en esta entrega, con sus correspondientes interrogantes:

El 5 de marzo, el presidente Enrique Peña Nieto declaró que el presidente –o sea él– “ni fijará posición ni va a tener un posicionamiento para cada candidato o lo que vayan diciendo”. Sus palabras se referían al caso del presunto lavado de dinero del candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya.

Es más que evidente que el mandatario no debe entrometerse en el proceso electoral. Mucho menos hacer públicos pronunciamientos. Sus palabras intentaban exculpar a dos dependencias de su administración: a la Procuraduría General de la República y al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Ambas actuaron sospechosamente “oportunamente” en el caso Anaya.

El absurdo continúa: el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, declaró el 11 de marzo que “los gobiernos por su parte deben cumplir con respeto a la prohibición constitucional de mantener la imparcialidad política tanto en su actuación como en el uso de los recursos a su cargo, deben ser respetuoso de su obligación de no intervenir en la contienda electoral”.

¿Acaso debe “pedirlo”? ¿Acaso debe “recordarlo”? ¿No debería ser el presidente y los gobernadores quienes sean ejemplo del cumplimiento de la Ley?

Históricamente los gobiernos han intervenido en las elecciones en México. Han utilizado sus estructuras y recursos para hacer su santa voluntad. Recientemente, el ex presidente, Vicente Fox, amenazó con que él se encargaría de que no ganara López Obrador. “Yo tengo mis mañas”, advirtió. Ahora lo dice quitado de la pena, pero desde 2006 lo hizo. Como ya lo manifestó hace unos meses.

No les pedimos que declaren sus buenas intenciones a los funcionarios públicos en estas elecciones. Con que cumplan con sus obligaciones dictadas con la Ley. No caigamos en absurdos.

Migaja

Margarita Zavala rechazó el financiamiento público raquítico para la campaña electoral. Eso sí, su esposo e hijos –y quizá hasta ella– viven del presupuesto porque su marido, Felipe Calderón, es uno de los ex presidentes con pensión vitalicia.

Julio González
Acerca de Julio González 108 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

Escribe el primer comentario

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*