El adiós de Paul Simon

En los últimos años los discos de Paul Simon con música nueva han aparecido de manera más bien espaciada aunque constante. Los cuatro más recientes datan de 2000 (You´re the one), 2006 (Surprise), 2011 (So beautiful or so what) y 2016 (Stranger to stranger). Todos ellos son muestras del talento casi artesanal de Simon para construir buenas canciones y también son prueba de que le sigue interesando la exploración sonora y el buceo en diversas tradiciones musicales que alimentan sus propias ideas. Desde sus lejanos tiempos con el célebre dueto Simon & Garfunkel, mostró esa curiosidad musical que iba más allá del engañoso membrete de “folk-rock”. Piezas como Cecilia, Duncan y, claro, El cóndor pasa, dieron muestras de su fascinación por sonidos, llamémoslos, “exóticos”. Y claro, en sus producciones como solista no ha dejado de aparecer la exploración por culturas diversas: en Graceland, los sonidos africanos; en Rhythm of the saints, la exhuberancia brasileña, por citar los dos casos más obvios.

La personalidad de Simon ha sido polémica en más de una ocasión. Se le ha tachado de prepotente y hasta de abusivo (recordemos el caso de la canción “All Around the World or The Myth of Fingerprints” que grabó junto con el grupo angelino Los Lobos, quienes lo acusaron de apropiarse indebidamente del crédito total de la pieza). Tampoco ha faltado quien lo señale como una especie de “nuevo colonialista” por haber sacado provecho de la participación de los músicos africanos y brasileños a quienes ha acudido tanto para grabar como para actuar en concierto. Aunque por otra parte también hay que decir que esas colaboraciones sirvieron para la difusión internacional de buenos artistas, como el grupo Ladysmith Black Mambazo, por mencionar un caso.

Lo cierto es que el sello de Paul Simon en la música popular del siglo 20 ( y, claro, de lo que va del 21), es innegable: se trata de uno de los más finos compositores de canciones, sus armonías suelen ser complejas y los arreglos arriesgados, además de que sus letras evaden con frecuencia lo obvio. Él mismo lo pone de esta manera: “trato de ser lo más honesto posible tanto en los textos como en la música, edito lo que puede parecer demasiado oscuro pero sin ser condescendiente ni tratar de simplificar excesivamente”.

Sus actuaciones en vivo también muestran el interés de Simon por presentarse de la mejor manera y con la mayor calidad posible. Un perfeccionista, sin duda.

La semana pasada circuló una carta en la que Paul Simon anuncia su decisión de abandonar los escenarios. No la música, pero sí las giras y las actuaciones en concierto. En el mensaje, el compositor afirma haberse preguntado muchas veces cómo sería el momento de dar fin a su carrera, divagaciones que hoy toman forma clara: la sensación es inquietante pero también estimulante y, en cierto modo, de alivio. Simon afirma que sigue amando la música y que su voz, a pesar de ser la de un septuagenario –Simon tiene actualmente 76 años–, es aún fuerte, pero que su decisión se debe a dos factores principales: el deseo de pasar más tiempo con su familia y la muerte reciente de su extraordinario guitarrista camerunés Vincent N’guini, quien falleció el pasado diciembre.

Lejos han quedado ya los tiempos en que, al lado de Art Garfunkel, grabó joyas como la banda sonora de “El graduado”, canciones celebérrimas como “Bridge over troubled water”, “America” o “The boxer”. Atrás están también los inicios de su carrera como solista luego de la ruptura con Art. También hace muchos años del recordado reencuentro con su viejo compañero en aquel concierto en Central Park de 1982.

Y si bien han sido muchos los discos recopilatorios con sus viejas canciones, sería aventurado decir que Paul Simon se ha dedicado a vivir de sus antiguas glorias. Los discos que mencioné al inicio son una muestra de ello.

Simon ha dicho que seguirá de alguna manera en la música y que hasta ocasionalmente podría volver a tocar “en auditorios pequeños con buena acústica” y que los fondos que se obtengan por esos conciertos los donará a causas ecológicas.

Por lo pronto creo que su despedida anunciada es un buen pretexto para volver a visitar sus discos y la enorme cantidad de buenas canciones que ha compuesto y grabado desde hace más de medio siglo.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 50 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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