Carmen Castañeda, 10 años

El 4 de mayo pasado se cumplieron 10 años de la muerte de Carmen Castañeda García.

Un leve vistazo a su obra nos deja apabullados por la cantidad: libros propios, libros colectivos e infinidad de artículos académicos en numerosas revistas especializadas de México y el extranjero, donde dejó constancia de sus pasiones preponderantes como historiadora: la educación, el libro y la ciudad de Guadalajara. Conocedora como pocas de la historia colonial de México, Carmen se empeñó en contagiar a sus muchos alumnos de esa pasión por ahondar en la historia de esa etapa de nuestro país.

La trayectoria académica de Carmen comenzó cuando era muy joven. A los diecinueve años se graduó de maestra normalista, luego estudió la Maestría en Historia por la UdeG y después el doctorado en el Colegio de México. Su tesis doctoral se tituló La educación en Guadalajara durante la Colonia, y fue dirigida nada menos que por don Luis González y González, el destacado fundador en México de la microhistoria.

Durante su vida realizó, además, numerosas estancias académicas en el extranjero, en ciudades como Berlín, París, Sevilla, Austin, Providence y otras más.

Su vida laboral incluyó el Archivo Histórico de Jalisco, la Biblioteca Pública del Estado, la Universidad de Guadalajara, el Colegio de Jalisco y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Ciesas de Occidente, cuya biblioteca lleva hoy el nombre de Carmen Castañeda, justo reconocimiento para una mujer que vivió rodeada de libros y convencida del papel de estos como medios civilizadores.

Además de haber disfrutado de su amistad, tuve la oportunidad de entrevistarla varias veces a propósito de distintos temas. Alguna vez, con el pretexto de algún aniversario de la fundación de Guadalajara, la visité en su casa de Las Fuentes y conversamos acerca del modo como se ha transformado Guadalajara, para bien y para mal: los cambios en las costumbres cotidianas; la rutina perdida de barrer la calle y mantener limpias y pintadas las fachadas; la costumbre más o menos reciente –sobre todo para las mujeres– de salir a tomar café acompañado de un pastel; la inmigración de alemanes, italianos y franceses que trajeron, entre otras cosas, la famosa cerveza Estrellita y los grandes almacenes como Fábricas de Francia o El Nuevo París; la preponderancia del automóvil y el auge de los cotos y los centros comerciales; la pérdida de la posibilidad de caminar la ciudad como se hacía antes; los cambios en el modo de divertirse de los jóvenes.

Y en general la percepción de una Guadalajara actual donde conviven la modernidad y la degradación de manera permanente.

Pero no era Carmen una mujer pesimista ni malhumorada, al contrario, solía reír y tenía un envidiable sentido del humor, disfrutaba del arte, la música, el cine y la comida.

Varias instituciones –el Ciesas, el Departamento de Historia y la Coordinación Editorial de la UdeG– le organizaron en 2001 un homenaje con el seminario Historia cultural, social y de la educación en Guadalajara: reconocimiento a las aportaciones historiográficas y trayectoria académica de la doctora Carmen Castañeda, un esfuerzo por apoyarla luego de que se supo que estaba enferma. Carmen peleó varios años contra la enfermedad al lado de su esposo Marco Silva. Murió a los 65 años cuando aún tenía un notable ímpetu productivo y dejó tras de sí un enorme legado como historiadora, docente e investigadora. Y dejó también un sinnúmero de amistades que, 10 años después, la evocamos con cariño.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 32 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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