Carta a Marichuy

Sepa la bola

Qué valiente Marichuy, qué valiente. Aceptaste ser la vocera del Congreso Nacional Indígena para competir por la presidencia de México en 2018. Aceptaste con humildad y coraje. Aceptaste conociendo cómo ha funcionado este país en el que las mujeres y los indígenas han sido pisoteados por este sistema. Y tú mujer indígena, Marichuy, estarás al frente, cara a cara, de personas que piensan que valen menos y que no tienen voz. Los hacemos invisibles

¿Porqué lo digo? Porque ninguna de las 16 portadas de periódico de la capital y nacionales en su versión impresa que revisé, gastaron ni un mililitro de tinta para anunciar la decisión de la asamblea del Congreso Nacional Indígena al día siguiente de haberse celebrado.  Ninguno publicó tu nombre en la primera página, María de Jesús Patricio, siendo que representas a un sector de la población del país. (Ni siquiera La Jornada jerarquizó el anuncio como “de portada”)

Pero tú, ustedes, le harán frente al sistema de medios tradicionales; esos que buscan que sus lectores sean los políticos y a los que piensan que en el país no pasa nada. Que en México si matan a un indígena es por algún pleito en la comunidad y si asesinan a una mujer es porque se lo buscó.

Pero quizá soy yo el mal pensado y la invisibilidad se debió a que la asamblea la realizaron un domingo, pero no uno cualquiera, sino uno antes de las elecciones en Nayarit, Coahuila y el Estado de México. En medio de las campañas en las que ha destacado la falta de alternativas que ocuparán el papel en las boletas; en plena degustación de un primer bocado de lo que serán las de 2018.

Qué valiente Marichuy.

Le vas, le van, a entrar al juego de la democracia. Ese concepto que como lo dice Jaime Martínez Luna, un intelectual zapoteco, “se caracteriza por aislar a los seres humanos […] Ésta supuestamente representa la idea y la acción de todos pero lleva en su seno todos los elementos para desestructurar su acción. La unidad de medida es la persona, sin nombre ni apellido”.

Y es que ustedes viven de otra manera. El mismo Martínez Luna dice muy bien: “somos comunalidad, lo opuesto a la individualidad, somos territorio comunal, no propiedad privada; somos compartencia, no competencia; somos politeísmo, no monoteísmo. Somos intercambio, no negocio; diversidad, no igualdad, aunque a nombre de la igualdad también se nos oprima. Somos interdependientes, no libres. Tenemos autoridades, no monarcas. Así como las fuerzas imperiales se han basado en el derecho y en la violencia para someternos, en el derecho y en la concordia nos basamos para replicar, para anunciar lo que queremos y deseamos ser”.

Sabes lo que la comandancia piensa de ti, te lo dijeron el pasado domingo: “la compañera ‘Marichuy’ no se vende, no claudica y no se rinde. Como ella se formó dentro del CNI, eso creemos”. Seguro esto debe animarte a enfrentarte a los dinosaurios y monstros de la política.

No falta quien te quiera ensuciar Marichuy. Pero lo explicaste muy bien ese domingo: su participación no tiene como fin reunir más votos ni ir a sentarse en la silla maliciada –como la calificaste. Más bien su participación es por la vida, es por la organización, es por la reconstitución de los pueblos que han sido golpeados por años.

Ustedes están peleando por la vida constituida por la tierra, el territorio, el agua, los animales y los árboles. Eso que los poderes económicos están devorándose.

Porque sólo luchando se podrá seguir con vida; se podrá seguir existiendo. Qué valiente Marichuy.

Julio González
Acerca de Julio González 68 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

1 Comment

  1. El que citan “Jose Martínez Luna” no es el autor. El que escribe sobre comunalidad se llama Jaime Martínez Luna.

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