Centro degradado

Línea 3

|Por Juan José Doñán|

Desde antes de que comenzaron los trabajos de la Línea 3 del Tren Ligero, que no tienen para cuando acabar, el centro de Guadalajara ya era una zona en pleno deterioro. Y la situación empeoró precisamente con el escarbadero de las interminables obras de la nueva línea del Tren Eléctrico Urbano.

Desde entonces la panorámica del primer cuadro tapatío y sus alrededores es la de una ciudad sórdida y ruinosa; de una ciudad de muy mal ver, con negocios que colapsaron, con fincas históricas que permanecen cerradas desde hace muchos meses, entre ellas la Casa de los Perros, habilitada como Museo del Periodismo, así como los templos de San Francisco y Aranzazú, para no hablar de otras edificaciones de primer orden que, inexplicablemente, llevan tiempo cercadas por antiestéticas vallas metálicas.

El ejemplo más notorio de esto último es el del Palacio de Gobierno, en cuyo caso se obliga a los transeúntes a caminar por el arroyo de la calle, entre los vehículos automotores, debido a que las banquetas quedaron dentro del estorboso cerco metálico.

Todo ello tiene convertido al centro tapatío y sus alrededores en una zona francamente hostil, cochambrosa, inhóspita, a donde la gente acude durante el día porque no tiene más remedio, pero que de noche luce desolada, con poca o nula vigilancia, lo que la convierte en un escenario propicio para la comisión de todo tipo de fechorías, entre ellas actos vandálicos como la pinta de grafitis que se hizo en las columnas del teatro Degollado, o el hurto de una de las piezas en bronce que integran el conjunto escultórico de los Niños meones, de la autoría de Miguel Miramontes, en la plaza Tapatía, y hace apenas algunas semanas, el robo y el incendio de la Biblioteca Iberoamericana.

Línea 3

El perímetro de degradación urbana en el centro tapatío se extiende, de norte a sur, desde el Code Jalisco hasta el parque del Agua Azul y, de oriente a poniente, de las inmediaciones de San Juan Bosco hasta el antiguo corredor Tolsá-Munguía.

Hasta hace años, esa inmensa zona ya venía padeciendo el problema del abandono habitacional, pero desde que comenzaron las obras de la Línea 3 del Tren Ligero, en los albores de la administración que estatalmente encabeza Aristóteles Sandoval.

A ese incurable achaque urbano se vino a sumar el cierre masivo de negocios de todo tipo, a lo largo de la avenida Alcalde y demarcaciones cercanas, fenómeno que paralelamente se dio también en las avenidas Ávila Camacho, Revolución y zonas circunvecinas.

Por supuesto que en tan amplio perímetro urbano hay demarcaciones mucho más degradadas que otras. Ejemplos de ello son los alrededores del parque Morelos, la zona de la vieja Central Camionera, el corredor sur de la calzada Independencia o el barrio del Santuario, donde por proyectos urbanos mal concebidos, o por la falta de previsión de las autoridades, o por todo ello junto, ésas y otras zonas céntricas de gran vitalidad entraron a una espiral de decadencia, abandono o destrucción, de la que no han podido salir.

Y lo más grave es que esa necrosis urbana ha tenido un efecto multiplicador, en la medida en que se ha ido extendiendo a zonas aledañas, provocando la degradación que Guadalajara padece desde hace años no sólo en lo que algunos pomposos llaman el Centro Histórico, sino en el amplio perímetro antes mencionado.

Por su parte, las autoridades estatales y municipales en funciones, así como quienes ocuparon dichos cargos en el pasado reciente, no se han cansado de repetir que esa degradación urbana es algo transitorio, prometiendo que el centro tapatío habrá de recobrar pronto su esplendor perdido, una vez que concluyan las obras de la Línea del 3 del Tren Eléctrico Urbano y comiencen a tomar forma proyectos como el Paseo Fray Antonio Alcalde o la tantas veces cacareada Ciudad Creativa Digital.

En honor a la verdad y para pesar de los tapatíos, la rehabilitación del muy descompuesto primer cuadro de Guadalajara no depende únicamente de que lleguen a cuajar ventajosamente los mencionados proyectos, pues para ello se requieren muchas cosas más, comenzando porque esa degrada zona pudiese recobrar su atractiva como lugar de vivienda, una vocación que comenzó a perder hace muchos años, ante negligencia y la dejadez de una larga fila de funcionarios públicos, tan rolleros como incompetentes, lo mismo del PRI que del PAN y ahora también Movimiento Ciudadano.

Por ahora y desde hace años, hay pocas cosas tan descorazonadoras como recorrer el de Guadalajara.

1 Comment

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*