La vías de su majestad

No soy experto en asuntos de movilidad no motorizada como sí lo es Felipe Reyes, quien también escribe en Okupo+ y suele ofrecer muy buenos argumentos a favor de ella. Sí soy, en cambio, usuario ocasional del sistema MiBici y puedo constatar sus defectos pero también sus notables virtudes.

Tengo el privilegio de que a la vuelta de mi casa hay un puerto del sistema. Cuando tengo que moverme a lugares no muy lejanos trato de usar las bicis públicas. Sí, a veces es una aventura temeraria: las ciclovías en realidad suelen ser carrilles medio acotados que no lo protegen a uno gran cosa; los automovilistas y camioneros no respetan y hasta se enojan de que uno circule por “sus calles”; suele haber obstáculos peligrosos. Pero con todo, reconozco los beneficios de que exista la posibilidad de moverse de manera alternativa, dejando el auto en casa.

También me han ocurrido cosas chuscas que revelan buena parte de la incomprensión a veces generalizada sobre las bicis. En cierta ocasión un lavacoches tenía sus botes obstruyendo el paso ciclista en el carril correspondiente. Cuando me detuve a hacérselo notar me respondió de mala gana mientras movía unos centímetros sus botes: “¡Ah, cómo hay gente egoísta que no quiere que uno trabaje!”. En otra ocasión un ciudadano lavaba su auto y con la puerta abierta del vehículo impedía el paso de las bicicletas. Le pedí que la cerrara y se enfureció: “¡Dónde quieres que me ponga, te lo voy a llevar a tu casa para que me lo laves!”, respondió al tiempo que se aproximaba con ánimo amenazador. Me han tocado automovilistas estacionados en el carril de bicis, puestos temporales que se instalan obstruyendo y hasta peatones que deciden que ese es un buen lugar para detenerse a conversar. Invariablemente se molestan cuando uno los conmina a moverse.

También he visto, claro, ciclistas que sin respeto por el peatón invaden banquetas y se comportan como auténticos cafres, y peatones que hacen de las suyas. La falta de cultura vial no es privativa de un sólo grupo, pero observo que los automovilistas y camioneros se llevan las palmas.

La reciente oposición a la ciclovía en Marcelino García Barragán ha puesto otra vez de manifiesto la pugna entre quienes quieren más espacio para la circulación de autos y camiones y aquellos que le apuestan a otras formas de movilidad. En todo esto resalta una actitud de incomprensión. Las autoridades lo tienen que hacer mejor, claro, sobre todo en la planeación y el modo de consultar y comunicar, pero yo digo que al menos han empezado a hacer algo que se había pospuesto demasiado tiempo, como la línea 3 del tren, que con todo y las incomodidades que provoca hoy, será un alivio (¿un paliativo?) para el transporte público mañana.

Recuerdo hace muchos años (¿treinta? ¿cuarenta?) los programas de radio de Álvaro González de Mendoza, quien hablaba insistente y críticamente sobre “su majestad, el automóvil”. Guadalajara era mucho más chiquita que hoy pero desde entonces le apostó a ese tipo de movilidad: todo para el auto, nada para el peatón, tampoco para el ciclista. Esa política pública, no hay que ser genio para confirmarlo, tiene a la ciudad donde está: con un pésimo transporte público, cada vez más contaminada y con limitadas opciones para moverse de manera alterna. Ya es hora, me parece, de que el automóvil deje esa “majestad” de la que hablaba Álvaro. Para ello hace falta, entre otras cosas, mucha cultura vial: de automovilistas, de peatones, de ciclistas. Pero por algo se empieza.

Alfredo Sánchez
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Músico // periodista // hombre de la radio

3 Comments

  1. Excelente Alfredo yo también me he convertido en fan de mibici y reconozco que poco a poco aún con sus fallas, que encuentro realmente mínimas, somos cada vez más. Ejemplo; al salir de mi oficina en varias ocasiones se acaban las bicis. Eso es demanda. En otras ocasiones ya hay ‘trafico’ en las ciclovías. Saludos Alfredo

  2. Mi estimado Alfredo: en la Cd de MX , como has de saber, se han puesto unas barreras ( se llaman bolardos), para que no pasen los autos y las autoridades ha conminado insistentemente a peatones y otros a respetar al ciclista y poco a poco la gente va aprendiendo. Ojalá pase lo mismo en Guadalajara!!! Y continúe en el ex DF, porque es una lucha constante

  3. Gran verdad, es el mismo sentir de muchos que usamos ambos medios de movilidad, un poco de sentido común y nos haremos la vida mas llevadera.

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