El cinco letras en una app

Okupo / GR ||

La historia de Uber, cuyo arribo a Guadalajara hace menos de tres años sacudió el modelo de transporte privado y provocó agresiones y protestas de taxistas, apunta a repetirse, al menos en cuanto a las quejas desencadenadas en el sector hotelero por la llegada y popularización de Airbnb, plataforma para teléfonos y computadoras fundada en 2008 en California.

En los días recientes, Miguel Ángel Fong, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Jalisco, arremetió contra el crecimiento en el estado de los servicios de hospitalidad en línea, como Airbnb, que permite enlistar, ofrecer y alquilar casas, departamentos o hasta habitaciones para alojamiento a corto plazo y que, según su sitio airbnb.mx, tiene presencia en 33 mil ciudades de 192 países, ofreciendo a los viajeros dos millones de propiedades para elegir.

“Cada día hay más. Han crecido más de un 300% en un año”, declaró Fong, alegando –cómo no– competencia desleal. El tipo de cambio favorable al dólar ha ayudado a impulsar este crecimiento”, dijo, y apuntó que a la fecha, Airbnb tiene enlistadas alrededor de 600 propiedades sólo en Puerto Vallarta y Guadalajara, otras 190 en la zona del Lago de Chapala.

Sin embargo, las cifras de la compañía colocan a Vallarta en el top 10 de Latinoamérica con 4 mil 400 propiedades ofertadas, cerca de las 8 mil de Playa del Carmen y las 6 mil de CDMX, pero muy lejos de las 35 mil de Río de Janeiro.

Parte de la oferta de Airbnb en la zona del lago de Chapala

Al igual que en otros lugares como París, Barcelona, Nueva York o San Francisco, la principal queja de los establecidos es que la mayoría de propietarios que ofrecen espacios en la app no pagan nómina, ni impuestos como el de la renta, o en el caso de Jalisco, el 3% al hospedaje. Actualmente, Airbnb negocia con las autoridadades de varias ciudades en el  mundo; por ejemplo en la capital francesa, ha accedido recientemente a limitar su oferta de habitaciones al año para reducir la inconformidad de la industria turística.

Una habitación que se ofrece en la Colonia Americana

Según registros, un número significativo de las propiedades que Airbnb ofrece en el Occidente de México son propiedad de extranjeros, lo que hace que la recaudación de impuestos sea aún más complicada para las autoridades mexicanas. No son pocos los extranjeros que no tienen cuentas bancarias en el país, y algunos incluso operarían bajo el nombre de un ciudadano mexicano.

Y es que muchos propietarios de Puerto Vallarta y la zona de Chapala sólo utilizan sus residencias durante los meses del invierno y es común que las subarrienden el resto del año. Con Airbnb y sitios similares, pueden hacer redituables esos tiempos y evitar verse perjudicados por los plazos fijos de renta o al pagar comisiones a las agencias inmobiliarias.

Una opción de hospedaje en el Centro Histórico

Aunque el dirigente hotelero insta a las autoridades fiscales a tomar medidas más enérgicas para identificar a los evasores, hasta ahora parace haber poca motivación para ello.

Seguridad, claridad y simplicidad

El año pasado en El Financiero, Stephanie Ruiz, líder de comunicaciones de Airbnb en Latinoamérica informó que el número de usuarios mexicanos que utilizan la aplicación creció 188% de 2014 a 2015 y para 2016, la oferta de alojamiento llegó a 37 mil opciones en todo México. Su funcionamiento, basado como Uber en un sistema de registro de datos personales y recomendaciones mutuas, ha resultado muy conveniente en particular para las mujeres mexicanas, que hasta 2016 representaban 51% de quienes ofrecían espacios en renta (en el mundo las anfitrionas son 55% del total). Diferentes arrendadoras han declarado que Airbnb les ha permitido una estabilidad económica antes lejana y que han llegado a entablar amistad con personas a las que han hospedado.

El esquema, descrito como “comercio colaborativo”, permite que quien pone una propiedad a disposición de los usuarios estipule claramente sus condiciones para la renta y que el arrendador encuentre justamente lo que busca gracias a los distintos filtros que despliega la app. Los cargos se hacen a tarjetas de crédito o sistemas de pago en línea, lo que agrega certeza en ambos extremos de la transacción. Airbnb, por su parte, recibe como comisión 3% del arrendador y –dependiendo de varios factores– entre 6% y 12% del huésped.

La oferta tapatía, variada, flexible y con precios para todos

Opciones entre $200 y $700 en Guadalajara y Zapopan

En estos días, en Airbnb se puede rentar por ejemplo, una de las ocho habitaciones con baño privado de una casa del Centro Histórico tapatío por apenas 373 pesos la noche. O bien, por 549 pesos, un “loft amueblado”, con cocineta equipada, baño completo y acceso independiente, en una antigua finca renovada a unas cuadras de Chapultepec, “cerca de todas la actividades”.  Referencialmente, la habitación promedio en un hotel para viajeros de negocios oscila entre los 500 y 800 pesos.

El rango de precios en la Zona Metropolitana de Guadalajara va desde los 196 pesos de un cuarto privado “amplio y muy iluminado”, con cama matrimonial y clóset, en “céntrica casa”, que la usuaria Angie ofrece con un plus que ningún hotel puede presumir: “vivo con mis dos perritos, somos muy amigables y nos encanta recibir visitas”; hasta los 9,490 pesos por una “casa colonial con estilos mexicanos” ubicada en la calle Bruselas de la Colonia Americana, con tres dormitorios dobles y cuatro y medio baños, “dos terrazas preciosas”, una de ellas con asador y jacuzzi y la otra con “una increíble vista de la ciudad”. Sí, tenemos vacantes.

 

 

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