A consulta con todo y fallas de origen

Sepa la bola

Mañana comienza la consulta sobre el destino del segundo aeropuerto de la capital de México. Durará cuatro días y se instalarán mil 73 mesas de votación en 538 municipios. Los mexicanos, quienes tengan credencial para votar podrán acudir a las urnas y tachar si continúa la construcción en Texcoco o si prefiere la ampliación de Santa Lucía y la manita de gato al actual en Ciudad de México y Toluca.

Aplaudo la decisión del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de consultar a la sociedad sobre el futuro de México. Estoy a favor de que todos, aunque no sean técnicos, puedan tachar una boleta y que no sea para elegir a nuestros representantes. En México hemos estados acostumbrados a que los otros, los políticos, tomen las decisiones sin siquiera involucrarnos, aunque sea para consultarnos dónde va una coma de una iniciativa de Ley. Apoyo la visión de una administración pública relacional deliberativa que involucre a diferentes actores para dialogar y escuchar qué nos conviene –sabiendo que siempre habrá “ganadores” y “perdedores” en las decisiones–.

Sin embargo, la consulta sobre el futuro del aeropuerto, la que comienza mañana, tiene “fallas de origen” que no dan certidumbre sobre si de verdad este proceso de participación es tal cual un ejercicio democrático.

En su primera campaña, antes de las elecciones, y en su segunda, la gira de agradecimiento, el presidente electo López Obrador ha sido capaz de movilizar a miles de personas, pero no siempre éstos han acudido por sus propios medios. En Guadalajara, para el evento en la Plaza de la República, había decenas de camiones estacionados obstruyendo un carril de avenidas y calles a la espera de que terminara el mitin para regresarlos a sus lugares de origen ¿A poco se organizaron cada uno para la renta de un autobús para no perderse la visita del líder moral de Morena? Tengo mis dudas.

Más allá de la capacidad de llevar a votar a los feligreses –acarreo, dirían unos–, las fallas de origen que encuentro son: Texcoco ya lleva al menos un 20% de construcción ¿cómo consultar algo que ya está avanzado? Con Santa Lucía no hay suficiente información sobre su construcción, es decir, nos consultarán, pero no se nos han brindado suficientes beneficios y perjuicios de esa ubicación ¿Qué sucederá con los militares y las familias que viven ahí? ¿Se construirá otro aeropuerto para las Fuerzas Armadas?

¿Cuál ganará? Texcoco o Santa Lucía. No lo sé. Quizá el único que ya conozca lo que sucederá sea el mismo López Obrador: cualquiera que salga ganador, él ya tiene preparado un discurso que lo exima –aunque sea un poquito– de la responsabilidad de las consecuencias porque tanto Texcoco como Santa Lucía también tienen “fallas de origen”.

Julio González
Acerca de Julio González 108 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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