¿Cuántos muertos son muchos?

| Por Roberto Castelán |

Poco importa si somos el segundo país más violento del mundo. O el quinto, décimo o primero. Somos un país lleno de asesinatos y en consecuencia, de asesinos. Probablemente “nos gana” Venezuela, o Brasil, o Guatemala en número de “muertes violentas”, o “dolosas”. La realidad cotidiana, el día a día de cada uno de nosotros no necesita de espejos, para compararnos con otros países que sufren del mismo mal.

En México tenemos presente todas las formas posibles de realizar un crimen: por asfixia, por decapitación, colgados del cuello, de los pies, por tortura, bombazo, balazo en la nuca, a machetazos, desmembramiento. Hemos aportado a la jerga criminal términos como pozoleados, entambados, levantón y narcofosas. Somos innovadores.

Si su pasión son las estadísticas, las puede elaborar por edades, sexos, tipo de arma, forma de ejecución, lugar de la misma, nacionalidad del asesinado y del criminal. Cualquier combinación es posible. Sólo debe tener un poco de imaginación.

Los organismos extranjeros públicos o privados encargados de elaborar las estadísticas de la situación del crimen por todo el mundo, nos indican muy poco respecto a nuestros muertos.

Sus mediciones, cuyos márgenes son muy flexibles y permisivos a partir de cierta “cuota”, no son para mostrarnos nuestros avances en el “ranking del horror”, sino insumos para elaborar las políticas de expansión de grandes empresas o de países preocupados por el destino de sus inversiones. No solo por la seguridad de sus inversiones, sino de las áreas estratégicas en las cuales invertir.

México, un país en donde hay muchos muertos, es un excelente país para vender todo lo relacionado con políticas de seguridad pública y privada, con inversiones de riesgo que por lo mismo, adquieren un valor más alto en el mercado. ¿Ilógico? No tanto. Cuando unas empresas se retiran de los países con mayores índices de criminalidad, por alguna razón, llegan otras quizás con un volumen mayor en sus inversiones y transacciones. Las crisis, las desgracias, y todo tipo de guerras y desastres naturales, también ofrecen oportunidades de negocio.

Pero volvamos a México y su segundo, décimo o vigésimo lugar entre los países más violentos del mundo. ¿Cómo medir la cantidad de nuestros muertos? ¿Cuántos son muchos? ¿Por qué elegir el indicador “por cada 100 mil habitantes? ¿En serio la muerte es sólo un dato cuantitativo? ¿Quién y cómo estableció las “cuotas” para reducir el horror a indicadores?

Los indicadores de la muerte se convierten en una anestesia. Sobre todo cuando nos llevan a establecer comparativos con países igual de jodidos al nuestro. Que alivio: Brasil tiene más muertos que nosotros. Venezuela también nos gana, nosotros apenas si tenemos 23 mil y ellos ya van como en 40 mil. En cierto sentido somos afortunados. Imagínate llegar a vivir como en alguno de esos países.

Mientras, el Ejército, la Marina, las policías se siguen armando. Gracias a ellos, nuestros indicadores mortales no han crecido tanto. Han crecido pero poquito, solo el 22.8% de homicidios intencionales más en el último año, por eso hay que seguir destinando recursos a la seguridad nacional y aprobar leyes que faciliten la tarea de las fuerzas armadas. Nos estamos esforzando para no ser como Guatemala o El Salvador.

Mientras el ejército siga ejecutando con balazos en la nuca a los presuntos delincuentes –¿para qué juzgarlos?– podemos sentirnos seguros como ciudadanos.

Pero por favor, no digan que somos el segundo lugar como país más violento. Eso nos hace ver mal con nuestros socios comerciales. Tan bien que vamos.

Roberto Castelán Rueda
Profesor jubilado, doctor en historia y lector
de medios impresos a punto de extinción.

1 Comment

  1. Doctor Castelán como se puede hacer para promover una marcha para exigir al gobierno federal que ya pare esta situación, se tiene q hacer a traves de organismos o como?
    Considero estos puntos importantes, digo entre muchos mas.
    Corrupción
    Desaparecidos
    Asesinatos de periodistas
    Apoyo a familias victimas de desaparicion forzada
    Actuación del Ejército
    Ley de Seguridad Interior
    Asesinatos de activistas

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