Del activismo y la diabetes

Una confesión: tengo una adicción al azúcar. Para mí, nunca es debate elegir unas papas o un pastel de chocolate. Mil veces preferiré postre. Soy una potencial estadística de diabetes en este país, donde el 9% de las personas la padecen y donde miles más, son adictas al azúcar y no lo saben. Esto es un problema serio, tan solo el año pasado el gobierno mexicano declaró alerta nacional por epidemia de esta enfermedad. Así que hoy no quiero hablar sobre las cantidades ridículas de azúcar que tiene cualquier producto del supermercado o de lo que nos cuesta la diabetes como país, pero sí de la relación que tienen las empresas azucareras con la política. Y de lo que entonces, deberíamos hacer si queremos un país sin diabetes.

Pero antes una anécdota: cuentan que Michelle Obama, al principio de la administración de su esposo Barack, fue una ferviente impulsora de las políticas públicas para disminuir la obesidad y la diabetes en su país. Cuentan también que en un principio, su campaña tenía el objetivo de que las personas consumieran menos azúcar en su vida diaria. Pero por la presión de las empresas y compañías azucareras, tuvieron que cambiar la estrategia de “consumir menos azúcar” a “realizar más ejercicio”. Es decir, no importa lo que comas mientras hagas el ejercicio suficiente. Pero no hay actividad física que pueda asimilar las cantidades inmensas de azúcar que consumimos diariamente.

¿Cuánto dinero invirtieron estas empresas para ese ligero cambio de estrategia? 175 millones de dólares en cabildeo, según cifras de Reuters, casi el doble de lo que invirtieron durante la presidencia de George Bush. Y no es algo nuevo que la industria del azúcar tenga una mano consolidada en la política. En ese mismo país en la década de los sesentas contrataron a un grupo de científicos para manipular los estudios que ligaban su consumo a las enfermedades cardiacas.

En México, ¿cuánto dinero meten a la política estas empresas? No es posible saberlo, en nuestro país no tenemos claro quién y cómo cabildea. Lo que sí sabemos es que activistas partidarios del impuesto a las bebidas con alto contenido en azúcar fueron víctimas de espionaje, esto según un reportaje de la revista The New York Times en febrero de este año. Es decir, hay cuentas millonarias e intereses de por medio. “En México defender el derecho a la salud se ha vuelto un peligro, promover políticas contra la obesidad y la diabetes no sólo significa enfrentar los poderes económicos de la gran industria refresquera y de comida chatarra, también significa enfrentar a sus aliados en el gobierno”, dijo en entrevista para Animal Político Alejandro Calvillo, fundador de El Poder del Consumidor y víctima de espionaje.

¿Qué hacemos para que la salud sea un tema de discusión pública en nuestro país? ¿Cómo hacemos para que la salud sea igual de relevante y atractiva que defender una ciclovía, o que nos genere la misma indignación que cuando un funcionario nos roba? ¡Tenemos una epidemia de diabetes! ¡83 mil personas mueren al año por esta enfermedad! Soy partidaria de que el gobierno tiene una responsabilidad para acercar las mejores y más saludables opciones a la mesa de cualquier familia mexicana.

Conozco personas que les preocupa este tema. Muchos de ellos y ellas trabajan de tiempo completo en hospitales, otros tienen sus consultorios donde tratan de incidir en lo que las personas eligen para comer. A ellos y ellas les digo que volteen a ver la política como una herramienta de incidencia. Ahí es donde las empresas de azúcar sí se reúnen con diputadas y diputados (de manera silenciosa claro, pero ese es tema de otra columna).

Susana Ochoa
Acerca de Susana Ochoa 12 Artículos
Feminista // Soy un cliché // #Okupante

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