Desaparecer los suicidios en Jalisco

Sepa la bola

La desaparición de Javier Salomón Aceves, Marco García y Daniel Díaz, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) en Tonalá el 19 de marzo despertó la indignación de un sector de la población en Jalisco. Incluso, atrajo la mirada del ojo público nacional e internacional ante el panorama de zozobra que vivimos en el estado y gran parte del territorio mexicano.

Por esos días, los nombres de Susana Carolina Gutiérrez Flores, Pedro Ruiz Guerrero y César Ulises Arellano Camacho se sumaron a la lista de búsqueda. Los primeros dos aparecieron con vida. Sin embargo, las autoridades encontraron al tercer joven, de 18 años, estudiante de Medicina de la Universidad de Guadalajara, muerto.

César Ulises Arellano se quitó la vida. Como lo hicieron 402 personas en Jalisco en 2017. De hecho, en ese año, tres de cada 10 suicidios lo cometieron menores de 25 años, según estadísticas de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ). Lo que no hemos querido ver como sociedad es que el suicidio es un problema de salud pública que se puede prevenir.

La “enfermedad pública” no es reciente. En Jalisco, en un lapso de 11 años (de 2006 a 2016) se quitaron la vida 4 mil 855 personas. En 2016, la entidad fue la primera en la lista a nivel nacional en casos registrados por el INEGI. Pese a los números alarmantes, las autoridades estatales y municipales no han actuado de forma oportuna para reducir la tendencia al alza y número de casos.

En charlas, en redes sociales, en la cabeza de muchos todavía persiste la vieja idea de que cuando alguien se quita la vida es por cobardía. Los medios de comunicación nos hemos encargado de manchar la reputación de quienes tomaron esta decisión. El caso de César Ulises Arellano no es la excepción (en su caso, las autoridades difundieron la versión del suicidio antes de que se dictaminara esto; hubo una filtración de la carta que el joven dejó).

Cobardes son quienes no ven su responsabilidad y de la sociedad en decisiones de este tipo. Quienes no enfrentan el problema y tendrían que hacerlo. No hemos entendido que la vida de cada integrante de la comunidad está implicada en la vida de los otros; mientras que la vida de los otros –familiares, amigos, compañeros, vecinos, conocidos– está implicada en la nuestra. Nos dejamos solos. Nos abandonamos.

En la sociedad actual, el individualismo se nos impone día con día. “Sólo importa mi felicidad”, decimos, como si la alegría dependiera solamente de uno mismo. Como si de eso se tratara la vida: de pasar los días con una sonrisa en todo momento.  Porque el fracaso –decimos– es para perdedores, débiles y cobardes.

Así como las desapariciones, los suicidios no cesan en Jalisco. No nos dejemos solos.

Migaja

¿Qué estrategias propondrán los candidatos a presidir el Ejecutivo de los tres niveles de gobierno en materia de prevención de suicidios?

Julio González
Acerca de Julio González 105 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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