Dos postales en un México clasista

Sepa la bola

Postal 1: Una chava mexicana de preparatoria en alguna ciudad de Estados Unidos posa frente a un celular con un costo mayor a 20 mil pesos. Viste un abrigo, suéter, pantalón y botas. Todas sus prendas dejan ver su precedencia: una tienda exclusiva ubicada en un centro comercial de la capital. La foto se puede ver en su cuenta de Intagram y si deslizas el dedo sobre la pantalla podrás mirar sus viajes por Europa, playas, Medio Oriente y otras ciudades norteamericanas.

Postal 2: Una chava, originaria de Veracruz, con uniforme escolar y mochila a cuestas monta una cuatrimoto exhibida en una tienda. Al frente se ve un letrero amarillo para resaltar la oferta: 532 pesos cada pago por un largo tiempo. La joven, al posar frente a un celular con cámara, muestra un sobre ilustrado con la imagen del Gobierno de México, como parte del programa Beca Benito Juárez, que representa apenas un par de miles de pesos.

Debo decir que la Postal 1 es genérica y ficticia. Pero basada en hechos reales. Pero también debo decir que esas imágenes no generan la misma indignación. La Postal 2 les pica a muchos. Explico: la semana difundieron fotografías de jóvenes beneficiarios por la Beca Benito Juárez del gobierno federal, y desde ese día no hemos dejado de ver en redes sociales los comentarios clasistas de quienes han vivido en el privilegio. Su argumento es que ellos han trabajado mucho y que ahora unos “ninis” exponen en qué se gastarán el dinero de los mexicanos.

Durante su campaña en 2018, Andrés Manuel López Obradorofreció apoyos de 2 mil 400 pesos bimestrales para 300 mil estudiantes jóvenes estudiantes de hasta 29 años de edad. En el caso de los universitarios, se priorizaría a indígenas, afrodescendientes y personas en situación de pobreza; Y desde esos días los comentarios clasistas no han cesado.

Algunos justifican sus dichos: se crearán clientelas; son los próximos votantes del nuevo partidazo; yo pago impuestos, ellos no; no crecerá el país con programas sociales; se debe invertir en infraestructura y generar empleos. Pero vayamos más a fondo.

La doctora Alice Krozer publicó en Nexos un artículo Élites y racismo: el privilegio de ser blanco (en México), o cómo un rico reconoce a otro rico. Al inicio del texto expone que las personas indígenas (con tonos de piel oscuros) tienen cuatro veces más probabilidad de vivir en pobreza y una probabilidad casi seis veces menor de alcanzar la educación superior que las personas con piel clara.

En una nota publicada en el portal Mexico.com, Sergio Rincón aporta dos datos que nos desnudan como una sociedad clasista y desigual. El primero es que “cerca del 40% de la población mexicana cree que ‘los pobres se esfuerzan poco por salir de su pobreza’, según refieren datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017”. El segundo es “solo el 2.1% de personas que nacieron en un hogar con pobreza pueden llegar a tener el mayor acceso de bienes y servicios”.

Pereciera que lo que nos indigna es que las clases menos privilegiadas tengan acceso al ocio, a las banalidades de las clases medias y altas, al gusto por comprar algo innecesario, al lujo que puede ser pensar en qué gastar el dinero.

Eso sí, tenemos un presidente en México que a veces es neoliberal: que los individuos libremente decidan en qué gastar. Aunque no lo acepte.

Julio González
Acerca de Julio González 122 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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