Edmundo Ortega y los acervos musicales

Hace pocos días murió Edmundo Ortega, fundador de La Castañeda, grupo de la escena rockera nacional que surgió a finales de los ochenta, aunque también tocó en Los Inmortales y El Clan. Aquella agrupación comandada por Salvador Moreno y cuyo nombre aludía al célebre manicomio de la Ciudad de México, se distinguió en su momento por incorporar elementos escénicos poco usuales en los grupos de rock: cosas que encontraban en la calle y que convertían en parte de la escenografía de sus conciertos. Su propuesta tenía mucho de teatral y sus actuaciones eran verdaderos performances. Edmundo era el bajista y también aportaba en la composición. Hace muchos años dejó el grupo pero por esas cosas que suelen suceder en la información periodística todas las escuetas notas sobre su muerte lo citaban como “fundador de La Castañeda”, a pesar de que su labor profesional andaba ya por otra parte: desde hacía mucho su pasión era la investigación musical y, hasta su muerte, la desarrolló como jefe del Departamento de Acervos Musicales del Conservatorio Nacional de Música, institución que, por cierto, este 2017 llegó a 150 años de existencia.

La arpista Guadalupe Corona, quien lo conoció de cerca, me compartió un poco del perfil profesional de Edmundo: maestro en bibliotecología y profesional en el campo de la archivonomía. Durante su gestión en el CNM, me cuenta Guadalupe, sucedieron grandes cambios en los archivos y fondos reservados de la institución. La hermana de Guadalupe, Olimpia Corona, también amiga de Ortega, habla de él en esa faceta y lo describe como un hombre versátil e inquieto, aficionado a las artes marciales y apasionado del rescate, estudio, conservación y catalogación de archivos históricos y en específico de los archivos musicales, disciplina que lo llevó a hacer estudios teóricos sobre la documentación musical y la memoria sonora. Muestra de ello, abunda Olimpia, es el análisis académico que Ortega realizó para su tesis de grado y donde destacó la importancia de contar con bancos de datos de archivos musicales debidamente catalogados y sistematizados bajo las normas nacionales e internacionales, que ayudaran al desarrollo de trabajos de investigación y creación artística.

De hecho apenas el pasado 4 de abril, y gracias en parte a los buenos oficios de Edmundo, el Conservatorio recibió el certificado en el que sus fondos documentales quedaron inscritos en el registro nacional de acervos históricos del Archivo General de la Nación, hecho muy importante que de mucho servirá a quienes investigan sobre la memoria musical de México. Creo que no es necesario insistir sobre el valor y la importancia de esa memoria musical.

La sorpresiva y prematura muerte de Edmundo Ortega –falleció de un ataque al corazón– deja inconcluso el importante trabajo que realizaba acerca de esa riquísima memoria musical de nuestro país en el terreno de la música de concierto. Ojalá que su labor se continúe en el Conservatorio Nacional y que a Edmundo Ortega también se le reconozca por esa labor y no solamente por haber sido miembro de aquel célebre grupo de rock.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 50 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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