Educación, clave del cambio social

|| La Reforma Educativa no camina por la ruta de la justicia y México sigue sumergido en el eterno problema de una educación que privilegia el numerito

|Por Araceli Fabián|

Es común que cuando hablamos de la necesidad de generar cambios sociales, políticos o culturales, que nos permitan mejorar nuestras condiciones de vida, apelamos a la importancia de la educación como pieza central para dar un giro al estado de cosas. De manera recurrente, decimos que la educación puede revertir las crisis presentes y plantear un futuro más prometedor; no obstante, nos enfrentamos constantemente a obstáculos económicos, políticos y mediáticos, que anteponen sus intereses a los de una educación crítica e incluyente, que nos permita formar ciudadanos más y mejor informados para así lograr los cambios que anhelamos.

Los retos de la educación en un país tan desigual y multicultural como el nuestro son enormes tanto en recursos materiales como en capacidades analíticas sobre todo si deseamos no sólo mejorar nuestra calidad de vida de manera individual –en términos económicos–, sino la salud de nuestra sociedad en términos de felicidad, bien común y sana convivencia de sociedades plenamente democráticas.

Memorizar antes que aprender

En México, la educación es entendida, comúnmente, como un proceso de transmisión de conocimientos por parte de un guía que requiere de un programa estándar a seguir, sin analizar las diferencias de los interlocutores, sus características y condiciones, el único objetivo es lograr una meta casi siempre ilusoria-utópica que no corresponde con la realidad, en una comparación constante con otros países, otras dinámicas, otros sistemas, en suma otras realidades.

El sistema educativo en este país ha privilegiado por décadas la memorización por encima de la comprensión; la repetición por encima del cuestionamiento y la cantidad por encima de la calidad todo ello evidenciado en un número que a ciencia cierta no define el conocimiento adquirido, pero sirve para la generación de estadísticas, que a su vez, pretenden explicar las acciones y justificar al sistema que las propone la Secretaría de Educación Pública, a través Reforma Educativa.

Crisis de aprendizaje vs modelos educativos

En el Informe sobre el desarrollo mundial 2018 aparece que se debe aprender para hacer realidad la promesa de la educación del Banco Mundial. También, que millones de niños van a la escuela pero no aprenden lo básico para escapar de la pobreza. Lo que representa una “crisis de aprendizaje” en la educación a nivel global que favorece la desigualdad económica e injusticia social en el mundo, lejos de disminuirla.

El sistema educativo está alimentando el analfabetismo funcional, pues el estudiante promedio de nivel básico e incluso superior es incapaz de comprender lo que lee, mucho menos de tener capacidades simbólicas para analizarlo. La escolarización sin aprendizaje concreto es una oportunidad perdida en términos de desarrollo social, económico, político y cultural; razón por la cual se debe garantizar el derecho a la educación como prioridad gubernamental.

En este punto de quiebre conviene reflexionar en torno a las características y condiciones de acceso educativo de la población en México, pues son evidentes las diferencias económicas, geográficas y étnicas de las regiones norte, centro y sur del país. Las prioridades, necesidades e historias son distintas, por lo cual resulta absurdo implementar un modelo único de aprendizaje y cosmovisión del mundo que aplique a todos en todos los contextos, considerando tres aspectos esenciales: la brecha digital que enmarca la desigualdad tecnológica señalada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); el índice de pobreza, que de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2016, fue de 43.6% –prácticamente la mitad de la población en el país– y, la proporción de hablantes de lenguas autóctonas 7 millones 382 mil 785 personas (INEGI, 2016).

En este sentido la Reforma Educativa del país presenta fisuras; problemas de armonía de nuestra realidad nacional con la realidad global, a través de propuestas excesivamente ambiciosas que pretende dar saltos cuánticos hacia el siglo XXI, sin resolver los pendientes del México del siglo XX: pobreza, exclusión y violencia, producto de la desigualdad del sistema donde las necesidades de alimentación deben resolverse antes que las capacidades simbólicas de comprensión de la realidad social o política del país; perpetuando así círculo vicioso de la desigualdad.

Primero yo, luego nadie

México ha privilegiado un modelo educativo basado en competencias que aumenta el individualismo, en lugar de uno colaborativo; siguiendo las propuestas internacionales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que proponen como prioritario tres ejes rectores: un modelo educativo basado en tecnologías, incentivar la curiosidad intelectual para fomentar el pensamiento crítico y el dominio del inglés; sin embargo, estas líneas básicas de acción se caen a pedazos tan solo con los indicadores de la OCDE, CONEVAL e INEGI, aunado a un sistema político que evidencia una contradicción en su discurso pues despliega toda su fuerza contra la libertad de expresión y el derecho a la información que fomentan un pensamiento crítico.

En conclusión, la escolarización sin un aprendizaje constitutivo del ser humano es una trampa, una  falacia y una irresponsabilidad, debido a que elevar los números de la matrícula, aprobar a todos los estudiantes con el mínimo indispensable y fingir que el sistema es exitoso por el número de estudiantes aprobados y egresados es injusto para la vida futura del estudiante y para su “bien-estar” y desarrollo socioeconómico. Una ilusión que lo confrontará en su vida profesional como adulto y ciudadano, por lo cual resulta indispensable concientizar y promover un modelo educativo colaborativo que valore la suma de todos los esfuerzos en beneficios compartidos y, por ende, que mejore los resultados académicos en un compromiso y responsabilidad conjunta, así como incluir materias que favorezcan el pensamiento crítico, ético y artístico ad hoc a necesidades particulares: urbanas, rurales e indígenas para lograr un cambio consciente e incluyente de todos los integrantes de nuestra sociedad.

AraceliAraceli Fabián
Académica y estudiosa de la comunicación,
los fenómenos sociopolíticos y  el periodismo.

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