El Anaya ‘feminista’

|Por Florencia González-Guerra|

En el libro El País de las mujeres, la poeta nicaragüense, Gioconda Belli, relata la historia de un gobierno exclusivo de mujeres para las candidaturas presidenciales de Fraguas, un país ficticio en América Latina. En la obra literaria sugiere que no es mala idea cuidar de la nación como si se tratara de la casa de cada quien; que el poder ya lo habían ejercido ellos durante mucho tiempo y que temporalmente sería una buena idea.

En estos días de campañas electorales vemos que los candidatos presidenciales dicen ser pro mujer, la mayoría apoya el empoderamiento femenino. A excepción de Jaime Rodríguez, El Bronco,  que comparó a su esposa con su caballo y dijo que “el equino come menos que su vieja” y como ésta, escupió otras frases machistas en diferentes momentos al paso del tiempo.

El candidato que propone lo que ya se legisló

A continuación me propongo analizar las propuestas de los candidatos punteros en el tema de desigualdad de género que contienen  sus agendas. La revisión la desarrollaré en dos entregas: la primera para Ricardo Anaya y la segunda para Andrés Manuel López. El propósito es situarlos, según sea el caso, en el extremo de los derechos de la mujer como en Fraguas o en la República machista de Donald Trump —esta última, una realidad, insisto no ficción.

La igualdad de género es un tema que nos interesa porque las evidencias en otros países muestran que cuando hay equidad en las oportunidades para niñas, niños, mujeres y hombres, los beneficios no solo impactan a las mujeres, sino a toda una comunidad que se sirve de la atención que se tiene con ellas.

Ricardo Anaya Cortés, de la coalición Por México al Frente, es el único de los candidatos punteros que tiene estipuladas su acciones en la materia. Sin embargo, las propuestas que realiza ya están legisladas o no son soluciones que ataquen los problemas de raíz, sino que son un menjurje de eslóganes que suenan ideales pero que en la práctica no suceden.

Por ejemplo “legislar la igualdad de salario para mismo trabajo sin importar género”, es una iniciativa ya legislada en la Constitución y en el el Artículo 2 de Ley Federal del Trabajo, pero no llevada a la práctica pues las mujeres reciben 30% menos de salario por el mismo trabajo y 33% menos si tienen hijos.


“La igualdad sustantiva es la que se logra eliminando la discriminación contra las mujeres que menoscaba o anula el reconocimiento, goce o ejercicio de sus derechos humanos y las libertades fundamentales en el ámbito laboral. Supone el acceso a las mismas oportunidades, considerando las diferencias biológicas, sociales y culturales de mujeres y hombres”, se lee en el segundo Artículo de la Ley referida.

Resulta engañoso proponer una idea ya contemplada como violatoria de derechos.  Anaya, como parte de sus propuestas novedosas, dice que busca “sancionar el requisito de la prueba de embarazo para acceder a un trabajo, así como el despido por la misma razón”. Lo que no dice es que desde 2014 esto se considera violencia laboral.

Otra de sus propuestas es “fomentar programas de apoyo a las madres trabajadoras”. Aunque, desde 2015, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) apoya con Estancias Infantiles Modalidad: Apoyo a Madres Trabajadoras y Padres Solos.

La feminización de la pobreza es otro de su eje de análisis. El candidato del Frente  busca que mediante políticas públicas y planes de gobierno se promueva la participación de las mujeres en la vida económica del país. Este programa es otro que ya existe en el programa  “Los apoyos a Madres Jefas de Familia” del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), además de que El Instituto Nacional del emprendedor tiene el Programa Mujeres PYME.

Poca presencia de mujeres en su equipo más cercano

El equipo más cercano a Ricardo Anaya no se caracteriza por darle espacios a las mujeres. Solamente Mariana Gómez del Campo, en la coordinación de acuerdos y Xóchitl Gálvez, coordinadora de pueblos indígenas aparecen en la lista. Aunado a esto, en el grupo de las 49 personas que integran su equipo en su conjunto se le sigue atribuyendo roles a las mujeres que tienen que ver con la consejería, el voluntariado, o la comunicación interna. Pero ninguna mujer está cerca de la toma de decisiones.

Entonces, ¿cómo disminuir las desigualdades si la legislación no es suficiente, ya que a la ley se le pasa por encima? Pues para lograrlo se necesitan propuestas que versen sobre las normas jurídicas, que delimitan actores, lugares y temporalidades concretos, incluyendo componentes simbólicos, normativos e institucionales que incluyan sanciones y estímulos sobre este tema. Todas estas ausentes en las propuestas de Anaya.

El equipo cercano de Ricardo Anaya lo acompaña en diversos foros. En la foto no aparece su coordinador estratégico, Jorge Castañeda.

Sin embargo, el candidato prefiere mostrar lo evidente en su campaña propagandística: que no es normal que a las mujeres nos paguen menos o que se mate a las mujeres en nuestras casas.

Para rematar al candidato y su poco entendimiento sobre el tema, publica un tuit confesando que su madre era la primera y la última en irse acostar, y que en su casa por eso se vivía en igualdad. O sea ¿cómo?, ¿normalizando el trabajo excesivo que hacía su madre? El mensaje fue criticado por quienes conocen del tema.

Ricardo Anaya Cortés no parece estar  convencido de la urgencia por la equidad de   género, lo tomó como un eslogan que suena bonito para ganar votos pero del que sabe poco. Lo evidencian sus tuits. Su manera de decidir. Se puso la bandera feminista porque suena políticamente correcto y disruptivo. Porque sirve para sumar puntos del 51% de la población, es decir, las mujeres. Pero resulta igual de ridículamente feminista que la ex candidata presidencial Margarita Zavala, quien creyó que por ser mujer nos ibamos a contentar con su discurso mujerista.

 

Florencia González-Guerra es periodista.

Escribe porque lucha por un mundo más justo.

Se mueve en bicicleta. También, a pie.

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