El primer escalón

El futuro presenta retos inimaginables. Los cambios sociales que provocarán las nuevas tecnologías y la manera acelerada en que tendremos que, como humanidad, enfrentar las crisis ambientales, energéticas y económicas aún son difíciles de calcular.

La robótica, por ejemplo, podría cambiar, mucho más pronto de lo que imaginamos y significativamente todo lo que sabemos de relaciones laborales y de producción; de repartición de riqueza y condiciones de acceso al bienestar.

Un camino equivocado puede conducir a millones a la miseria, pero al mismo tiempo, una sociedad inteligente y justa, capaz de mirar afuera del cuadrado, puede crear condiciones de autonomía y desarrollo que mejoren sustancialmente las condiciones de vida de la gente.

El acceso humano a cosas tan básicas como el agua, el alimento, el aire limpio o a la energía podría verse severamente comprometido de persistir el modelo económico actual de derroche infinito de recursos. Un ligero error de enfoque puede producir hambrunas terribles, epidemias mortales  o la pérdida irreparable de recursos ambientales indispensables para el futuro.

Pero, aunque suena fatal, estos mismos retos podrían orillar a las sociedades del mundo a buscar alternativas que garanticen la disponibilidad de recursos. Cada  vez más el conocimiento estará al alcance de todos. Reciclaje de agua, energías limpias producidas domésticamente, agricultura urbana de alta tecnología, producción local automatizada de cero emisiones, movilidad limpia, conocimiento libre, equidad en el desarrollo, educación autodidacta, economías autónomas y decenas de conceptos más tendrán que ser necesariamente incorporados al lenguaje diario de las personas del futuro.

Los estados nación, como los conocemos actualmente, podrían perder su sentido de ser y las ciudades como entidades autónomas interconectadas podrían cobrar mucha mayor relevancia en el reparto del poder con mucha mayor cercanía de las problemáticas y con mayor capacidad para gestar dinámicas de participación democrática real e informada y consecuentemente provocar más equidad y desarrollo.

Las ciudades, al ser hasta ahora el modelo más exitoso para la vida humana y que concentra -y seguramente concentrará aún más- la mayor cantidad de habitantes, son fundamentales para la planeación de un mejor futuro. Lo que tracemos y decidamos hoy en las ciudades del mundo debe ser la base de las muchísimas transformaciones que urgen y de muchas más que aun ni imaginamos.

Hoy toca construir una sociedad abierta al cambio constante y a las grandes transformaciones. Una sociedad que anteponga, con absoluta severidad, lo de todos, sobre lo propio. Una sociedad creativa e innovadora, que intercambie conocimiento, que dialogue,  que estimule la inteligencia colectiva y que se mantenga abierta a repensar cualquier paradigma, no importa si hablamos de género o de traza urbana, del dinero que damos a los partidos políticos o de representatividad, de tecnología o de educación.

Vamos, convencer sobre una ciclovía es, cuando mucho, el primer escalón de miles de peldaños  que tendremos que recorrer.

Felipe Reyes
Acerca de Felipe Reyes 13 Artículos
Arquitecto, ciclista y disentidor ocupado en urbanismo y movilidad

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