Equidad de pacotilla

Siento que voy en un paseo en un circo de fenómenos. Leo: “INE registra 86 candidatos independientes a la Presidencia de México” y me río y me aburro y me enfado y me desespero y me rompo.

Siete son mujeres, el resto hombres. Ocho han sido dictaminados como improcedentes por incumplir algún requisito del INE.

Aquí pasaría a burlarme, a hablar de seguro eran honestos o algo así, pero imagino que los requisitos tendrán que ver con antecedentes penales y esas cosas. La verdad ¿Qué caso tiene informarse de lo que están haciendo ochenta y tantos dementes? Además, no quiero hacer chistes sobre la descalificación de los honestos, porque sí creo que hay algo que vale la pena ahí y no voy a poner a todos en el mismo saco.

Yo quiero que Marichuy, la candidata indígena, la curandera nahua, originaria de Tuxpan, Jalisco, llegue a juntar las firmas y sea candidata. No me importan los otros salvo por un mínimo toque de morbo. Trato, en esta maremágnum de piojos, de separar el grano de la cizaña.

Uno de los primeros problemas que veo ante esta enorme cantidad de precandidatos es la dificultad para cubrir “en igualdad de condiciones” a los mismos ya que las reglas del juego puestas por el ineficiente Instituto Nacional Electoral (INE) señalan que a todos los candidatos hay que dedicarles el mismo espacio, suponiendo que esto permitiría informar verazmente cuando en realidad lo que hace es darle el mismo peso a las notas de “candidata indígena consigue firmas” a “Margarita Zavala o Pedro Ferriz también lo hace” cuando que Margarita consiga las firmas o que lo haga Ferriz es un esfuerzo muy diferente y un significado social, de un interés periodístico, humano y comunitario, de una fibra pues, totalmente distinta a que lo logre Marichuy.

Yo a Marichuy le daría la portada y a Ferriz y a Margarita los mandaría a la tira cómica pero, cuando logren el registro quienes lo hagan e inicien las campañas, las reglas dicen que ahí tienen que aparecer con el mismo peso y la misma cobertura Marichuy, AMLO, Anaya o quién sea del PANRDMC, Carlos Salinas o quien sea del PRI y la chiquillada.

Eso impide darle peso y valor a la información y genera ruido y hartazgo. Las reglas diseñadas así también hacen que los columnistas, reporteros, locutores y demás comunicadores sientan más enfado o miedo que interés por cubrir y que no puedan, efectivamente y de acuerdo con su criterio, clasificar lo que hagan estos señores en orden de importancia y la calidad de la información no debería ser sacrificada en aras de una equidad que de todos modos no existe porque a unos les dan tres pesos y a otros todos los millones, porque unos controlan el aparato de estado y otros luchan por ser visibles mientras los más estorban. Unos tienen que juntar firmas en condiciones adversas, con una app más bien chafa, conseguir teléfonos celulares y gente que los ayude y otros van montados en el dedazo, la campaña eterna o el mismo aparato de los partidos para conseguir las firmas.

El tema de la cobertura electoral igual para todos sólo logra que nadie sea diferente, nadie pueda despuntar y nadie sea especial. Es una mordaza burda y nada más.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 31 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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