El éxito o el fracaso del Sistema Anticorrupción

|Por Paul Alcántar|

En diversos espacios he relatado las dificultades y amenazas por las que el Sistema Anticorrupción de Jalisco ha pasado y los retos que se han presentado durante su instalación. No ha sido sencillo que este esfuerzo institucional arranque como todos deseamos que así sea. Combatir la corrupción en México tiene diversos significados y eso lo complica más porque, al final, no nos queda claro ¿por qué los sistemas son la mejor respuesta a toda acción que busca conducir, en este caso, una política anticorrupción?

Todo el esfuerzo institucional y de otras organizaciones sociales se canaliza a disminuir la impunidad y creo que de ahí es donde debemos partir. El éxito o el fracaso de los sistemas locales y del nacional en materia anticorrupción dependerá del cómo asumimos  la impunidad que está igual de enraizada que la corrupción y aquí es donde los responsables de dicha política no deberán perder de vista dos variables que creo importantes de analizar:  la apropiación social del sistema y un blindaje frente a los poderes fácticos.

corrupción

La apropiación social del Sistema Anticorrupción

La apropiación social es un concepto que ya está más que manoseado y difícilmente llega a ponerse en práctica; en el nuevo paradigma de la participación ciudadana, es un proceso que debe ir en paralelo a la implementación de cualquier acción o decisión pública, no al final de su diseño. En esta etapa elemental del ciclo de las políticas públicas –eso dicen los que saben– es donde la aspiración de la gobernanza se hace presente no cuando ya se decidió qué hacer.

Pero va más allá: no solo se trata de involucrar a las organizaciones de la sociedad civil que tradicionalmente acompañan estos procesos, sino que se deben aprovechar las estructuras de las bases sociales formales e informales para llegar a la vida cotidiana y común y que las instituciones que conforman al Sistema Anticorrupción se involucren utilizando los recursos que están a su alcance. Pienso en la Auditoría Superior del Estado, la Contraloría  y el Instituto de Transparencia que cuentan con una red de alianzas en todo el Estado. ¿Cómo se apropian las asociacione vecinales o los consejos sociales de los municipios? No hay que ir tan lejos, se puede iniciar con un programa piloto en las colonias del área metropolitana de Guadalajara, tal vez, como una innovación en el mecanismo de avance, otro concepto que nos encanta repetir acá en los círculos rojos y que en realidad no sabemos qué significa.

El blindaje ante grupos fácticos

Cuando no hay resultados de una política al que se le tienen muchas expectativas, los grupos de facto –es decir, aquellos que buscan incidir con formas no necesariamente democráticas– relucen y se hacen sentir. Y vienen los cuestionamientos, los reclamos, las presiones, el cabildeo, las declaraciones con un toque de sarcasmo (tipo “se los dije”) o incluso críticas de personajes altamente cuestionados por sus quehaceres en otros espacios.

Aquí es donde los responsables de echar a andar al sistema deberán estar convencidos que su trabajo y legitimidad dependerá del cuidado que le otorguen. La voluntad política de sus titulares también implica que les caiga el 20 del porqué se encuentran en esa posición y que generen un articulación real sin trabas burocráticas, mucho menos personales. Y está bien entrarle al cuidado de las formas jurídicas, de los debidos procesos, pero también proteger la legitimidad del Sistema  que nació, por lo menos en Jalisco, de un pacto social entre organizaciones y los poderes constituidos que ven en este instrumento una salida clara para el combate a la corrupción y la impunidad.

Es necesario recordarlo.


De bote pronto

#MeTooMx vino a romperla en serio. En Jalisco se fue contra todo y todos. El machismo es real y sí viola a las mujeres. Vergüenza debemos tener.



Paul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

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