Felipe Calderón: la oportunidad de oro

|Por Paul Alcántar|

Como buen controlador de la agenda política, Andrés Manuel López Obrador se empecina a estirar las ligas de la cordura y no conforme ha decidido continuar con decisiones que ponen en jaque a quienes por décadas decidieron hacer del interés común propiedad de pocos. Tan solo observemos lo que genera el tema de sus consultas, primero sobre la pertinencia o no de un nuevo aeropuerto internacional en Texcoco y de la iniciativa del tren maya por los estados del sureste; después la iniciativa de la bancada de Morena en el Senado que cimbró a la banca y que cayó como agua fría a los mercados bursátiles, son pruebas a la paciencia de propios y extraños que ven en el gobierno entrante un estilo político que pocos o casi nadie recuerda.

Sin embargo en estos mensajes de “re establecer” el poder público sobre el interés financiero, es un hecho que la polarización política ya está echada a andar y que para efectos del soporte del discurso es indispensable crear esferas del bien y del mal, con rostros conocidos, dispuestos a dar batallas y sin importar consecuencias.

López Obrador necesita esa contraparte que le siga el juego político, el adversario que lo contradiga.

La oposición frente a López Obrador ya no se encuentra en los partidos oficialmente reconocidos. La oposición se encuentra dispersa en acciones aisladas, que da gritos pero sin fuerza para funcionar como contrapeso. La oposición, aunque no es homogénea, puede encontrar una plataforma o un canal unificador, necesariamente con representación electoral porque ser sociedad civil en un sistema político como el nuestro no basta.

Y claro que hay un grupo que ya se dio cuenta de ese terreno fértil. El expresidente Felipe Calderón no pudo encontrar mejor mejor momento para anunciar su salida de Acción Nacional. En medio del cambio de dirección nacional del PAN,  la decisión del ex mandatario no es sorprendente pero sí da en el clavo. Calderón y Margarita Zavala saben que el tiempo para fundar otra opción electoral es ahora. Se encuentran en la antesala del arribo de un Andrés Manuel López Obrador como presidente de México que iniciará con golpes discursivos contundentes y eso deben aprovechar. Nos encontramos frente al resurgimiento de una expresión política que también se alimentará de los enconos que la nueva administración genera ya en un sector social que se siente desplazada y que resiente los embates directos de Morena.

Los adversarios de Andrés Manuel prueban la amargura de la derrota, el mismo platillo que el tabasqueño y sus simpatizantes degustaron hace doce años. En su momento, López Obrador estaba en la lucha por el control del PRD que lo había postulado y alimentó a sus huestes con el discurso de la traición al pueblo y de la conspiración de las élites que cerraron filas a favor del propio Calderón en 2006, todo en medio de una coyuntura entre la relación de partidos con una carga mediática muy favorable a la última administración panista.

Los rebeldes, Calderón y la ex candidata ¿juntos?

Hoy Calderón entendió el esquema y se ha aventurado a una apuesta más que clara. Pelear con los grupos que lo dejaron fuera del PAN era desgastante para el capital político que aún mantiene con esperanzas a sus simpatizantes. La apuesta vendrá con patrocinadores que en su momento apoyaron a Margarita Zavala en su paso por la candidatura presidencial.

Personajes ya conocidos que le apostaron a la ex pareja presidencial, los mismos que le pidieron a Calderón que bajaran de la contienda a Zavala, hombres de negocios que vociferan a través de sus emisarios, ya sean políticos o cámaras empresariales.

En esta decisión política, será importante observar cómo se configuran los sentimientos sociales extremos que verán en la apuesta electoral de los Calderón – Zavala una opción real. Hemos visto cómo la derecha extrema ha relucido no sólo ante las decisiones del gobierno entrante, sino que se ha manifestado en contra de todo aquello que mueve las fobias de clase como la xenofobia, el clasismo, la homofobia y la misoginia, siempre históricas y difíciles de erradicar.

Los ojos estarán puestos en este nuevo orden de la derecha política que hoy tiene una oportunidad de oro para cocinar su retorno al poder,  con a una izquierda que ya sabemos cómo actúa en el pragmatismo del gobierno.

Paul AlcántarPaul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

2 Comments

  1. Si AMLO hace bien su trabajo, pero trastoca los intereses de los grupos de poder, estos se encargarán de culpar su administración hasta de problemas coyunturales externos (como la inminente crisis global que se viene) y de diseminar esta idea usando los medios que ellos controlan para dar una mala imagen de su gobierno. Este enojo “creado a modo” lo va a capitalizar la derecha de la misma manera que AMLO capitalizó el enojo que dejaron las administraciones actuales y pasadas; para ganar adeptos. Y si a esto le agregamos respaldo de EEUU casi casi podríamos tener el caldo de cultivo para un Bolsonaro a la mexicana. ¡Terror!

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