Feminizar la política para la disrupción política

“¿No es justo lo contrario a lo que buscamos muchas feministas? Es decir, que los atributos que histórica y socialmente se le han otorgado al género (lo “femenino” y lo “masculino”) dejen de ser un referente para dar paso a la igualdad sustantiva”, me cuestionaba Natalia Calero, feminista, abogada y activista de la Ciudad de México, mientras conversábamos para Revista Territorio sobre el término “Feminizar la política”.

Y sí, es una frase que hace un montón de ruido. Incluso mis compañeras feministas más cercanas lo siguen cuestionando. Pero yo cada vez estoy más convencida que debemos hacer política feminista si queremos romper con la crisis política de representatividad en nuestro país. Y ese adjetivo justo describe la clase de política que quiero construir, con otras y otras, y que desde el día uno, hacemos en Wikipolítica. Pero, ¿de qué hablo cuando digo que tenemos que feminizar la política?

Primero, creo que hay que entender al feminismo como un movimiento que reta las relaciones de poder existentes y busca modificarlas para disminuir la desigualdad que hoy impera en nuestro país. Segundo, comprender que en la política las formas son fondos. Es decir, feminizar la política implica pensar, no solo en la agenda programática a impulsar, pero en los cómos. Construir en todos los espacios; sean filas de partidos, juntas vecinales o congresos locales, una política más democrática y horizontal vs la política vertical y cupular de siempre. Feminizar la política implica que los congresos sean ocupados por mujeres, por trabajadores o personas de la comunidad LGBT vs los hombres blancos abogados heterosexuales de más de 50 años. Hacer política feminista implica inventar dinámicas para descentralizar el poder vs los cacicazgos de siempre. Necesitamos una política feminista que rete el sistema económico actual, aquel que es clave para que las personas de mi generación tengamos un futuro sin seguridad social.

En ninguna de las propuestas anteriores he mencionado que para feminizar la política se necesitan atributos estereotípicamente femeninos. Pero sí, las mujeres debemos ser imprescindibles para construir una política que busca disminuir la desigualdad, porque precisamente nosotras hemos sido subrepresentadas durante mucho tiempo. Por lo tanto, debe ser natural- y urgente- que seamos las mujeres quienes alcemos la mano para retar las estructuras de poder existentes, re pensarlas y disputar las instituciones. No sin antes preguntarnos y reflexionar ¿para qué queremos estar en el poder?

Me entusiasma e ilusiona saber que muchas personas están dispuestas a tomar la política y hacer algo distinto con ella. Y estos piensos se los dedico a todas aquellas mujeres a las que admiro y que forman parte de una red de resistencia solidaria, que se repiensa a sí misma todo el tiempo y a la que creo le hace falta levantar la mano para ocupar espacios. Porque tenemos que reemplazarles. De eso estoy convencida.

Al escribir esta columna, tengo en mente a Andrea, mujer de 20 años que asesinaron y encontraron el domingo cerca de la ciudad donde nací. Que los lazos de solidaridad que permitieron regresar un poco de paz a Chihuahua se encuentren de nuevo y no se suelten.

Susana Ochoa
Acerca de Susana Ochoa 13 Artículos
Feminista // Soy un cliché // #Okupante

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