Goytisolo

En 2004, un año antes del desaguisado que tuvo como consecuencia el cambio de nombre del premio literario que otorga cada año la FIL, Juan Goytisolo estuvo en Guadalajara. Vino a recibir el premio Juan Rulfo, que se llamó así casi por última vez. Si bien en 2005 se anunció a Tomás Segovia como ganador del Premio Rulfo, ciertas declaraciones suyas provocaron la ira de la famosa Fundación que maneja los derechos del escritor jalisciense y ello llevó a la modificación del nombre del galardón: desde entonces se llama “Premio Fil de Literatura”.

El día de la inauguración de la FIL de aquel año, Goytisolo leyó un discurso donde no se refirió a Rulfo pero sí a la vida humana -y la suya propia- a la que describía como “una inevitable cadena de errores jalonada de aciertos efímeros, y se refería a la sucesión de traspiés y migraciones que habían conformado su paso por el mundo: “El yo es una adición de yos que se superponen sin borrarse: soy barcelonés, he sido parisiense; soy marrakchí, he sido neoyorquino; soy español, a menudo sin ganas, como dijo Cernuda…”

Hoy, al leer la noticia de su muerte, ocurrida el pasado 4 de junio en Marrakesh, su residencia desde hacia muchos años, recuerdo aquellas palabras de Goytisolo ante un auditorio deslumbrado; y luego de leer el reciente artículo de El País donde se habla de la precariedad en la que vivió el escritor sus últimos años, me quedo pasmado y entristecido: uno de los mayores escritores de la lengua española, durante los últimos tres años apenas contaba con medios para subsistir. En ese artículo también se hacía mención a una nota escrita por Goytisolo en 2014 donde expresaba “…mi decisión de recurrir a la eutanasia a fin de no prolongar inútilmente mis días…”.

Hace unos días, revisando grabaciones antiguas, me encontré con una entrevista que le hice al gran poeta Gerardo Deniz, donde se refería a la estrechez en la que vivía: escribía textos ocasionales por encargo que le proporcionaban apenas unos cuantos pesos, insuficientes para la subsistencia propia y de su familia. No obstante, poco antes de su muerte recibió un homenaje nacional por sus 80 años de vida.

Juan Goytisolo también fue reconocido en sus últimos años: recibió el Premio Cervantes en 2014 que, aunque significó un respiro para su mermada economía, no resolvió sus dificultades de subsistencia.

Ambos casos, aunque obviamente distintos, me llevan a reflexionar sobre las penurias de algunos artistas quienes, a pesar del reconocimiento a su trabajo, han estado muy lejos de vivir con la holgura que merecerían.

***

El poeta y ensayista tapatío Luis Vicente de Aguinaga se ha ocupado acuciosamente de la obra de Goytisolo a través de varias publicaciones: su propia tesis doctoral Rumor de la Ciudad al Hundirse; un libro con el que ganó el Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos, en 2005 La Migración Interior, Abecedario de Juan Goytisolo; y un libro más, editado por la UdeG en 2014 Juan Goytisolo: identidad y saber poético.

Para conocer más sobre el enorme escritor recientemente fallecido y su riquísima obra, vale la pena, propongo, acercarse a los textos de Luis Vicente.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 32 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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