¿Qué hacemos con tantos niños?

Los niños en desamparo no son un tema de actualidad. Quién sabe si lo han sido alguna vez, más allá de los discursos azucarados de algunas primeras damas y las políticas de Estado que… ¿Las políticas de Estado?

Da la impresión de que los niños merecen espacio en una página o un noticiario sólo cuando los políticos quieren decir a toda cámara que no son tan odiosos; cuando algunas de sus esposas quieren comunicar que a veces se ensucian los zapatos de mil dólares… Cuando son víctimas de una desgracia de veras horrorosa, como una nena de 12 años que resultó embarazada de su padrastro, o cuando negligencia los asfixia hasta matarlos, como la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, en 2009.

A veces ni en esos casos.

He conocido a periodistas más obsesionados con entrevistar a la nena embarazada, para sacarle si ella sedujo al hombre, que por dar a conocer la situación de violencia en silencio que padecen ella y muchos otros.

Eso es: la infancia no tiene voz ni ha encontrado una que la represente.

Las mujeres violentadas, los caballos de las calandrias, los animales domésticos, las ciclovías: todos estos son temas de actualidad que por fortuna han encontrado activistas dispuestos a cambiar las cosas. Los niños —quizás también los viejos— siguen sin encontrar. No sólo activistas: diputados, servidores públicos, reporteros.

La página del Congreso del Estado, por ejemplo, exhibe un sitio infantil tan divertido como la fila de una clínica del IMSS, pero no tiene las iniciativas que faltarían para la regulación de los albergues, la atención de la violencia, las opciones ante la pobreza, la agilización de la pérdida de la patria potestad y las adopciones…

Quizás nos hemos acostumbrado a ver a niños bajo el sol ciego de los cruceros, a niñas en plena venta de su cuerpo, a niños secuestrados, asesinados, que cayeron en un cruce de fuego. Qué más da.

¿En qué circunstancias están, por ejemplo los casi cinco mil que viven en albergues en Jalisco? ¿Son cinco mil, como lo dicen las autoridades? Quién sabe. A finales de 2014, el diario El Informador publicó que mientras el Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS) tenía enlistadas 73 casas hogar, la Procuraduría Social reportaba 90 (goo.gl/zmcqYr). Por lo menos, 27 no habían sido visitadas por un inspector durante dos años y una tenía seis años sin recibir atención.

Las solicitudes de transparencia que hizo el reportero anónimo que publicó la información anterior, arrojaron que en cuatro años, entre 2009 y 2013, el IJAS repartió 2.6 millones de pesos entre 11 casas hogar: 650 mil pesotes. Nada, comparado con lo que el gobierno del estado pondría en un concierto grupero, un viaje a otro país o un informe de actividades.

Así las cosas, la próxima vez que vea a un funcionario de alto rango hablar de la infancia con los ojos húmedos, comenzaré a sospechar. Sospecharé que el que echa el discurso es un demagogo.

Vanesa Robles
Acerca de Vanesa Robles 19 Artículos
Soy Vanesa Robles // La casualidad me hizo nacer en Guadalajara, México // La vida me hizo periodista, y la elección me hizo pobre y feliz.

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