Hacer el ridículo

|Por  Juan José Doñán|

El viernes 24 de agosto, las autoridades de la Universidad de Guadalajara y de la Feria Internacional del Libro hicieron el ridículo dentro y fuera de las fronteras de Jalisco, al publicar en varios diarios de Guadalajara y de la Ciudad de México un desplegado de prensa, en el que decían lamentar el fallecimiento del periodista cultural Huberto Batis. Y como para remarcar su condición de dolientes, añadían que el difunto se encontraba entre las personas que han sido reconocidas por las autoridades udegeístas con “el homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez”, y que en el caso particular de Batis, dicho reconocimiento le había sido hecho “por su trayectoria como escritor, periodista y editor”.

El problema con la mencionada mega esquela periodística, publicada a nombre de la UdeG y de la FIL, fue que la fotografía que la acompañaba no correspondía con la efigie del fallecido, pues lo que en realidad se reprodujo fue la imagen de otra persona que goza de cabal salud y no tiene ningunas ganas de morirse: el escritor Felipe Garrido, un hombre de letras que, por lo demás, es muchos años menor que el difunto Huberto Batis.

Esta bochornosa equivocación, por parte de la cúpula directiva de la UdeG y de los cocos pensantes de la feria del libro que sus dirigentes, así como sus obsequiosos fans, presumen como “la segunda en importancia en todo el orbe”, viene a demostrar varias cosas.

Partiendo de la convicción de que ningún integrante de la cúpula directiva de UdeG, por más desafecto que pudiese ser de Felipe Garrido, pretendería adelantarle la muerte a éste, la explicación de tan penoso desaguisado habría que buscarla en otra parte: por principio de cuentas, en la ignorancia supina que priva entre muchas de las personas que regentean la casa de estudios y sobre todo entre los mandarines y “mandarinas” de la presunta feria del libro más importante en el mundo de habla hispana.

Y es que dicha ignorancia merece ser calificada de “supina” porque se supone que esos señores y señoras deberían saber a quiénes premian u homenajean como fue el caso del finado Huberto Batis, quien durante los años ochenta y novena dirigió el muy leído suplemento cultural Sábadodel desaparecido diario capitalino Unomásuno.

Es evidente que se les hace bolas el engrudo a no pocas de las personas que fungen como funcionarios y funcionarias culturales de la UdeG, es decir, que no saben quién es quién en el mundillo culturoso de nuestro país y lo peor del caso es que creen saberlo, o dicho de otra manera: no saben que no saben.

Y no saben por la improvisación que se ha venido dando, especialmente en los últimos tiempos, entre algunos mandos de la institución, así como por la frivolidad con que los jeques universitarios han venido manejando los asuntos culturales, dando alegre y cínicamente gato por liebre, al presentar como manifestaciones artísticas e intelectuales cosas que no pasan de ser show businessde baja estofa, un tipo de entretenimiento que coquetea entre la estética Televisa y la onda grupera, sí, esa misma que se especializa en narcocorridos. Y si alguien lo duda o cree que se exagera al hacer esta acusación, puede ver lo que predomina en la programación de los pretendidos “recintos culturales” propiedad de la UdeG como es el caso del Auditorio Telmex y del Teatro Diana.

Esa misma cercanía estética e intelectual con Televisa por parte de quienes han venido manejando a la universidad pública de Jalisco se puede ver en el desplegado de prensa que otra dependencia de la UdeG publicó apenas el martes de esta semana, un desplegado en defensa del conductor del noticiero matutino de Televisa, Carlos Loret Mola, quien recientemente fue demandado por presunto “daño moral” en perjuicio de Elba Esther Gordillo.

Varios de los “abajofirmantes” de ese desplegado “en apoyo a Loret de Mola” y quienes son empleados de Radio Universidad de Guadalajara y del Canal 44 de la misma UdeG, aseguran haber sido presionados a fin de que apareciera su nombre solidarizándose con Loret de Mola, una persona de la que dicen no tener una buena opinión en cuanto a su desempeño como periodista.

Por lo demás, algunos de los empleados universitarios coaccionados dicen que a ninguno de ellos se le pidió dinero para cubrir el costo del desplegado de prensa, el cual habría sido cubierto por Medios UdeG, dependencia que encabeza el señor Gabriel Torres Espinoza, y que si aceptaron firmar el referido desplegado de prensa del pasado martes 28 de agosto, así haya sido a regañadientes, fue sencillamente por temor a represalias laborales en su contra.

Así se siguen manejando las cosas en la UdeG: habitualmente de manera abusiva y por momentos de una risible y bochornosa, con lo que inevitablemente se termina exhibiendo a la universidad pública de Jalisco, la cual se sostiene con el dinero de los contribuyentes.

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