‘Hotel de arraigo’, una novela desértica

||Élmer Mendoza lo describe como un “autor perceptivo, que ha desarrollado un estilo en que la corrupción y la violencia ponen los pelos de punta”

|Por Okupo |

Un novelista de provincia, alejado de cocteles y grupos de poder, un novelista en el desierto es como el periodista y narrador, Imanol Caneyada (San Sebastián, 1968) se describe cuando se ojean las primeras páginas de su novela negra Hotel de arraigo (SUMA, 2015).

La narración de Caneyada envuelve al lector en un ambiente en una ciudad desértica y cercana a la frontera con Estados Unidos, que si bien no se sabe a ciencia cierta en qué urbe se desarrolla la historia, se presume que es en Sonora, estado en el que habita el autor.

Esta novela policiaca, escrita con el cuidado de un narrador con basto lenguaje, relata la lucha que enfrenta un agente del Grupo Antisecuestros –de ética “distraída”–, Arnulfo Lizárraga, quien busca mantener el estilo de vida que incluye una esposa encerrada en el gimnasio y una hija en un colegio en el que también estudian los hijos de las cúpulas del poder de la ciudad.

Al mismo plantel educativo acude Gabriel García, hijo de un empresario constructor, quien vive rodeado de redes sociales, sexo, drogas y fiesta hasta que es secuestrado. Su familia ya atravesaba momentos críticos, en los que solo buscaban ser vistos por la alta sociedad practicando ritos de una familia ejemplar –para sus cánones– pero que en realidad era pura apariencia.

La historia llena de brutalidad, crueldad, traición y codicia puede ser catalogada como una novela negra explosiva.

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