Impunidades

El asunto reciente del juez Antonio González Hemadi quien, con argumentos absurdos otorgó un amparo a uno de los jóvenes involucrados en el caso del abuso sexual contra una menor, ha seguido ofreciendo tela de donde cortar en este triste país. Lo más reciente fueron los patéticos dichos radiofónicos de Marcelino Perelló, otrora controvertido líder del movimiento de 1968, que provocaron la suspensión de su programa en Radio UNAM. Perelló, una especie de provocador a quien pocos oían pero que tenía voz en la radio pública desde hacía 15 años -su programa Sentido Contrario se transmitía los martes a las 11 y media de la noche- justificó la decisión del juez con palabras que levantaron una ola de justificadas protestas y que desembocaron en la cancelación de ese espacio radiofónico. La máxima institución educativa del país afirmó tajante que no puede avalar a sujetos como ese en aras de la libertad de expresión.

En el caso de la joven y sus agresores hay ingredientes tristemente frecuentes en México: los “Porkys”, como se conoce a la banda de los cuatro pelafustanes que abusaron de Daphne, la menor veracruzana, son hijos de políticos y empresarios influyentes. Las sospechas de encubrimientos por parte de las autoridades han sido ventiladas en los medios desde el principio del caso y, a pesar de que uno de los jóvenes fue detenido, y otro extraditado de España, el asunto no se ha terminado de aclarar y resolver.

Como escribí antes, hay en México infinidad de casos parecidos. Yo recuerdo uno de hace años que vi de cerca y que relato enseguida:

Un amigo de la secundaria se salió de la escuela con otros compañeros en alguna hora libre. Se fueron a vagar por ahí en un auto. Uno de los jóvenes traía un arma que se llevó de la casa de sus padres. En circunstancias que nunca fueron suficientemente aclaradas, el arma “se disparó” en contra de mi amigo. En la confusión los jóvenes bajaron del auto al herido y lo dejaron en la calle desangrándose hasta que una ambulancia lo recogió ya sin vida. El joven agresor, menor de edad, fue sacado del país por su familia de inmediato: se supo que lo enviaron a España, país con quien México no tenía relaciones diplomáticas por entonces, y donde permaneció hasta que el caso de enfrió o hasta que se aceitaron bien los mecanismos de la impunidad.

Hay diferencias con el caso actual: ya hay relaciones con España, por lo que en el asunto de los “Porkys” el joven Diego Cruz pudo ser detenido y extraditado de aquel país. Por otra parte, el escándalo que se ha hecho en los medios, sobre todo en las redes sociales, ha obligado a que los reflectores continúen sobre el asunto.

Sin embargo, aún no hay indicadores claros de que el desenlace vaya a ser favorable para quienes piden justicia y me parece que la palabra clave y acaso el mayor problema del país actualmente sigue siendo: impunidad. Que no haya consecuencias para quienes infringen la ley, que no haya justicia clara para quienes son víctimas de delitos, que se pueda hacer uso del influyentismo para evadir la responsabilidad, que la corrupción se pueda ejercer sin consecuencias.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 28 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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