Ingenio y desenfado en los cuentos de Petros Márkaris

Para quienes son devotos lectores del escritor griego de origen turco Petros Márkaris (Estambul, 1937), no les resulta extraño que su narrativa se distinga por una ironía que deja espacio al humor y el ingenio, a pesar de tocar temas en los que lo terrible convive siempre con las pasiones que lindan con la alegría o el pesar, lo que se aprecia de modo especial en la serie de novelas policiales que protagoniza el comisario Kostas Jaritos.

Lo que hoy viene a cuento no es una de sus conocidas novelas sino el volumen de cuentos La muerte de Ulises (Tusquets Editores, 2016), un libro que reúne ocho relatos bastante diferenciados en cuanto al tratamiento de estilo pero cuyos temas presentan una relativa uniformidad. Tres de los relatos refieren casos policiacos y en dos de ellos interviene Kostas Jaritos (el otro lo protagoniza por su amigo y colaborador, el comisario turco Murat), pero el resto destacan por la actualidad de los hechos que se cuentan, así se refiera el autor al medio artístico o a eventos históricos en los que podemos notar su profundo conocimiento de los problemas que aquejan a su pueblo, trátese de lo que produce la maltrecha economía de Grecia o su condición de migrantes en Turquía.

Como narrador, no se puede decir que Márkaris sea parco ni manirroto; lo que logra es de una peculiaridad notable, una prosa que se distingue por la brevedad y una concisión en la que se conjugan hechos, pistas y giros en la trama que apenas toman una frase para descollar. Ahora, en todo ello juega un papel ejemplar lo que se omite, como en el cuento que da título al libro y en cual un hombre de edad abandona Atenas para retornar a su natal Estambul, de la que huyó con su familia más de cuarenta años atrás; se trata de un texto de extensión mínima pero de una fuerza arrolladora porque vincula de forma eficaz la calidad humana del personaje con el violento enfrentamiento que sostiene con los fantasmas del pasado y que le conduce a la muerte.

Pero hay mucho más; si en uno de los relatos asistimos al asesinato de un reconocido escritor a manos de un colega de profesión, en otro los ácidos comentarios de Jaritos tienen como blanco el gremio cinematográfico y, en otro más, una pequeña ciudad de Alemania es el escenario donde contemplamos las particulares relaciones entre la comunidad migrante turca y las organizaciones de derecha que, en este caso, comparten la responsabilidad en un asesinato.

Ahora bien, es posible que el mejor logrado de estos cuentos sea también el de mayor extensión, un texto que, bajo el simple título de “Tres días”, nos traslada a los años cincuenta en Estambul, en el seno de una familia de raíces griegas que tiene tres generaciones dedicada al comercio de telas. La historia no toca solamente un misterio familiar –la desaparición del abuelo y su leyenda negra– sino las vicisitudes históricas que padecen no sólo griegos sino, también, armenios y judíos, en una Turquía donde se les ha visto como inquilinos “indeseables” por siglos.

Todo cabe en la narrativa resultante de la mirada crítica de Márkaris, el hoy y la antigüedad, la miseria y la opulencia, la suerte y la desgracia, el odio y la compasión; todo en estos cuentos tiene un regusto a tradición y a novedad sin aspaviento. Podríamos decir que, quizá, el creador de Kostas Jaritos es uno de esos autores que se halla en vías de extinción, pero creo que aún nos quedan cosas por descubrir en el armonioso desenfado y aguda inteligencia que se aprecia en sus libros.

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