La chiquillada satelital

|Por Paul Alcántar|

Quiero entender el arraigo en el modus del quehacer político heredado por generaciones. La alternancia política del 2000 no erradicó la cultura de las prebendas entre los actores políticos y hoy contamos con un sistema de partidos controlado por minúsculos grupos de personas que deciden discrecionalmente quién sí puede ser postulado para un puesto de elección. En algún momento se pensó que el solo criterio de garantizar una diversidad de partidos podría elevar la calidad democrática en México. Vamos para dieciocho años y hoy vemos que no fue suficiente.

Mucho del fracaso tiene que ver con el diseño mismo del Sistema de Partidos Políticos que permite la existencia del subsistema de partidos satélites, una rama institucional que pesa y cuesta no sólo miles de millones de pesos, sino mucho capital político.

Basta con analizar los bloques que empujan a los tres punteros para este año electoral que están conformados por partidos que de ir solos no rebasarían el umbral del 7% en las preferencias.

Una encuesta de Parametría nos puede acercar a esta interpretación.  Los partidos satélites han ganado con las coaliciones nacionales no sólo un reposicionamiento para su marca en el mercado electoral, sino que vinieron a reconfigurar el mapa de partidos reconocidos por el INE.

Figura 1: Preferencia de encuestados según partidos políticos y la variable de las candidaturas independientes a la Presidencia de la República

Los partidos satélites (apodados así porque están a disposición de  los grandes partidos) han mantenido posiciones estratégicas que les permite ser funcionales en un modelo que simula democracia y representación en las Cámaras de Diputados y Senadores así como en los Congresos Locales. Distan de ser organizaciones políticas que representen minorías sociales con ejercicios deliberativos y mandos horizontales. Por el contrario,  son partidos liderados por algunas familias, grupos socialmente influyentes o por grupos económicamente poderosos, que han sabido leer la tendencia electoral y aprovechan la oportunidad que les garantizará su permanencia en los próximos años.

En dicha encuesta se observa, por ejemplo, cómo el confesional partido Encuentro Social  no alcanza ni el 2% de las preferencias electorales si hubiese decidido ir solo con un candidato presidencial. También nos muestra cómo el Partido del Trabajo (PT), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Nueva Alianza e incluso Movimiento Ciudadano siguen como bisagra en función a los partidos más antiguos como el PRI y el mismo PAN, que ahora ha encontrado en el PRD como su comodín, toda vez que  con un triste 4%, por primera vez en su historia no propone a una candidatura desde sus filas.

Para el PRI la tragedia no es menor, aunque sabe que sin una alianza probablemente no estaría en una competencia real para disputar su permanencia en Los Pinos.

Preferencia de encuestados según candidata y candidatos a la Presidencia de la República

Si observamos las aportaciones de los partidos “pequeños” no suman al voto efectivo que proponen a los candidatos, pero tampoco resta las preferencias de los electores. La función de mantener el subsistema de partidos satélites, en realidad tiene qué ver con la suma de votos y favores al momento de gobernar y legislar.

Cualquier candidato que llegue a la Presidencia de México sabe que no podrá gobernar con un Congreso totalmente dividido. Deberá motivar grandes coaliciones que voten en bloque para defender alguna reforma o iniciativa de ley; incluso para contener los embates de la oposición o hasta para hacer grandes pactos de impunidad como lo hemos visto recientemente. Los partidos satélites, como también se puede intuir, sirven justo para ponerse en oferta: es decir, los grandes necesariamente tendrán qué convencer a los pequeños para que se sumen a su proyecto a cambio de posiciones que les de mayor fortaleza política y económica. Unos llaman a eso pragmatismo y muchos más reflexivos le llaman oportunismo.

Paul AlcántarPaul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

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