La ciudad que soñamos ser

Han pasado 10 años.  Concientizar a una ciudad profundamente conservadora sobre la urgencia de cambiarse a sí misma para construirse un futuro mejor ha sido una batalla que, en muchas ocasiones, ha parecido simplemente imposible.

La bicicleta como medio humilde e igualitario confronta, desde su fragilidad, no sólo el espacio físico por décadas otorgado a los autos; simbólicamente confronta también un sistema aspiracionista de consumo insostenible que cataloga y otorga derechos a las personas por lo que poseen. Confronta los poderes establecidos; representa la aspiración de democracia real, justicia e igualdad de una generación entera.

El triunfo de las bicicletas representa el triunfo del frágil, de la diversidad, del respeto entre personas, del oprimido, del pobre, del que se rehúsa tajantemente a caminar siempre con prisa, del que sueña con un mundo mejor. El triunfo de las bicicletas representa el triunfo de la humanidad que queda en nosotros.

Estos 10 años no han sido fáciles, hemos sido acosados, amenazados y señalados, han mandado helicópteros a sobrevolar manifestaciones esencialmente lúdicas y festivas. Han enviado infiltrados en nuestras organizaciones y se los hemos devuelto convencidos del sentido de nuestra causa.

Hemos convencido, con argumentos, a decenas de periodistas y líderes de opinión en todos los medios; palabras como movilidad, bicicleta, ciclista o sustentable han invadido todos los espacios de comunicación en la ciudad. Hemos tomado las calles, una y otra vez, para permitir el juego, para que circulen simples bicicletas, para denunciar el abuso sistemático que significa el secuestro de nuestras calles por flujos interminables de automóviles, para devolverlos a la gente, para conocernos unos a otros.

Acampamos, hicimos pintas, dialogamos con infinidad de personas, tomamos por asalto las redes sociales, detuvimos un segundo piso que amenazaba con partir nuestra ciudad en dos. Invitamos a decenas de expertos en movilidad del país y de todas partes del mundo a Guadalajara.

Caminamos y pedaleamos juntos  por nuestra ciudad una y otra vez para reconocerla; paulatinamente, académicos, colegios de profesionistas, cámaras empresariales y universidades han ido sumándose y tratando de entender a un movimiento social urbano, orgánico, caótico, sin pies ni cabeza visibles, que se articula y cohesiona a si mismo sorprendentemente bien cada vez que ha sido necesario.

Los políticos, de todos los partidos, entendieron lo atractivo que en términos electorales significaba soñar con una mejor ciudad. Adoptaron el discurso de las bicicletas y ahora compiten por hacer avanzar la agenda ciclista. Nos han colocado en trincheras diferentes y aun así seguimos perfectamente articulados. Los últimos años han visto emerger un pequeño gran avance que hace 10 años ninguno de nosotros hubiéramos vislumbrado.

Pero falta por hacer la mayor parte. La ciudad necesita una red ciclista 10 veces mayor a lo hasta ahora logrado, cuadruplicar el sistema de bici pública, integrar efectivamente el tránsito ciclista con las redes de transporte público y campañas masivas de educación vial y concientización para asegurar una transformación total del paradigma. Vislumbrémoslo.

La consulta del próximo domingo es un error de la democracia que, con cinismo, somete a valoración de la opinión pública no sólo los derechos de terceros, sino la posibilidad de futuro y el sueño mismo de una mejor ciudad. Por eso hay que votar, votar bajo protesta por una consulta que no debió haber sido, pero votar. No sólo para defender una ciclovía, sino para defender la ciudad que soñamos ser.

Es nuestra ciudad, somos nosotros.

Felipe Reyes
Acerca de Felipe Reyes 18 Artículos
Arquitecto, ciclista y disentidor ocupado en urbanismo y movilidad

4 Comments

  1. como usuario de la bicicleta, comentarles que es cambiar el chip a positivo, ya que viajar o trasladarse en este vehículo es muy cómodo y se disfruta más que un automotor.

  2. Para tu servidor no es la ciudad que soñamos, más bien que ciudad requerimos y ocupamos como ciudadanos usuarios de los espacios públicos. Para lograr estos objetivos se requiere planificar la ciudad, renovarse de forma integral, sin aspirinas ni gustos, se debe de planificar y diseñar para la ciudadanía actual y las futuras necesidades por lo menos a 30 y 50 años, con estudios profesionales con una visión innovadora.

  3. Concuerdo en parte con su comentario. Por supuesto nos hemos acostumbrado a la comodidad de los vehículos sin voltear a ver otros medios de transporte, la bicicleta o el uso de ella no debe triunfar “sobre”, lo que debemos mencionar desde mi punto de vista es que hemos empezado a armonizar ambos medios, seguro estoy que aunque hubiese sólo bicicletas tampoco serían utilizadas por todos, el hecho de romper el paradigma de que todos convivamos en la calle, dígase autos, bicicletas, motocicletas y peatones es cultural y es ahí donde debemos enfocar esfuerzos, respetarnos unos a otros es la visión de un presente para un mejor futuro.

    • La ciudad que tenemos es el resultado de la arbitrariedad sobre la razón, de la decisión desde los intereses sobre los criterios técnicos, del modelo consumista sobre la sustantividad, recuperar el rumbo sera un trabajo arduo y prolongado y no se limita solo a la movilidad, el cambiar los paradigmas debe ser la propuesta que se funde en el respeto, la congruencia, la información y la generosidad ya que la ciudad es el acto de coexistir en armonía, donde todos tenemos derechos y responsabilidades

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