La corrupción en salud nos está costando vidas

Desde el 2015 he podido ver de cerca mucho de lo que pasa en el IMSS, hice mi servicio social en una unidad de investigación, tomé clases de la maestría ahí mismo, trabajé de la mano con algunas mujeres adultas mayores que padecen Diabetes de la Colonia La Perla y sigo participando como asistente de investigación en temas de salud pública.

A la fecha lo que he escuchado de médicas, profesoras, pacientes, enfermeros, prestadores de servicio y, en general de trabajadores del Instituto, es lo mismo: el principal problema de nuestro sistema de salud es la corrupción.

Todo lo que se ha publicado desde la semana pasada una vez más puso en el centro de la discusión pública el sistema de salud de todas y todos los mexicanos. El tema que más resonó en nuestro estado el pasado 20 de mayo fue la investigación realizada por la Asociación Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) sobre las empresas farmacéuticas con las que es vinculado Carlos Lomelí –delegado del gobierno federal–, familiares, políticos y personas cercanas a él. En dicha publicación se denuncian 4 empresas a su nombre y 5 más con los mismos socios, apoderados legales, empresas que incluso comparten el mismo domicilio en el municipio de Zapopan.

Han vendido miles de millones de pesos en contratos de gobierno desde 2012 a la fecha. Hay evidencia de contratos públicos con estas empresas que han sido señaladas en el Congreso de la Unión y por autoridades sanitarias como COFEPRIS por venta a sobreprecios y distribución de medicamento falso, además de la participación de un par de estas empresas en una misma licitación y, aún, aunque se abrió una investigación, no hay certeza de lo que va a pasar.

Esto hizo que recordáramos otros casos iguales o más graves que al día de hoy no han tenido una respuesta en el país y en nuestro estado, como el de César Duarte, quien presuntamente permitió dar agua en lugar de quimioterapias a niños con cáncer o el del ex Secretario de Salud Jalisco, Antonio Cruces Mada, que se le acusa de otorgar medicamento caduco y desvío de recursos. Sólo por poner algunos ejemplos, y cómo también en ellos, aunque hay investigaciones, aún no hay justicia.

Sin duda gran parte del país coincidimos con el presidente: el combate a la corrupción es una de las principales causas que hay que abanderar. No creo que alguien ponga en duda eso. Sin embargo, esto no depende de una sola persona, gobierno o agenda, ni se acaba por decreto o pronunciándolo en un discurso.  Por ello, señalar las inconsistencias o actos de corrupción no es estar en contra de un proyecto político, de una persona o hacer “grilla”, como lo mencionaron algunos personajes, sino todo lo contrario.

Pedirles cuentas y congruencia entre lo que dicen y hacen es ayudar en esta causa. Porque la lucha contra la corrupción es de largo aliento, está ahí cuando una persona ocupa un puesto público por ser amigo de alguien, más que por sus capacidades, se encuentra en quienes valiéndose de su posición trafican con sus influencias para ganar licitaciones y abastecer medicinas.

Como siempre lo hemos hecho, debemos de exigir transparencia y justicia para que el fantasma de la impunidad no vuelva como en cada sexenio, por eso el reto que tenemos como país es grande. Ya no se puede fallar, la corrupción en la salud nos está costando vidas y éstas no se pueden recuperar.

Susana de la Rosa
Acerca de Susana de la Rosa 3 Artículos
Coordinadora política de Futuro Jalisco.

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