La corrupción, tema central hacia 2018

La gente está harta de ver cómo sus gobernantes se enriquecen con el erario. Sin distingos de partidos. Y eso puede reflejarse en las urnas. Esto debieran tenerlo muy claro los partidos, sus dirigentes y los aspirantes a algún cargo de elección popular.

| Por Ismael Bojórquez |

El tema que definirá las estrategias de campaña de aquí a 2018 será el de la corrupción y qué actitud se asume ante ella. Si se combate o no desde los gobiernos, si se actúa con transparencia, o si se solapa. Cómo calificarán los ciudadanos a sus gobiernos locales será vital a la hora de decidir su voto.

No es casual que el PRI haya perdido las elecciones de Veracruz el año pasado. Javier Duarte ya había sido ubicado como un pillo por los electores. Igual en Chihuahua, con otro Duarte, César, que ahora es buscado por la Interpol, pues pesan sobre él serias acusaciones de corrupción. Ocurrió en Sonora también, cuando el PRI recuperó la gubernatura después del sexenio panista de Guillermo Padrés, ahora en la cárcel por los mismos motivos.

Y no es que haya una relación lógica entre un gobierno muy corrupto y una derrota segura del partido que lo detenta, aunque súmele usted el caso de Tabasco, donde gana el PRD con Arturo Núñez, luego de la nefasta administración de , también en la cárcel por delitos relacionados con la corrupción. Y el de Tamaulipas, hoy gobernado por el PAN y con un historial de ex gobernadores priístas ligados a los grupos de narcotraficantes que operan en esa entidad, uno de ellos Tomás Yarrington, preso en Italia y en proceso de extradición, probablemente hacia los Estados Unidos. Y al Bronco, que desde una candidatura independiente ganó Nuevo León al PRI con un discurso hilvanado sobre la base de que Rodrigo Medina había sido un corrupto y que lo metería a la cárcel.

Este será tema de aquí al 2018, cuando se lleven a cabo las elecciones presidenciales. Por eso mismo, los partidos quieren desde ahora curarse en salud y descarrilar a quienes pueden ser sus más fuertes contendientes. El caso de la señora Eva Cadena, ex candidata de Morena a la presidencia municipal de Las Choapas, Veracruz, es ejemplo de ello. Le ponen un “cuatro”, cae como boba y arrastra a su jefe político, Andrés Manuel López Obrador, hacia una vorágine de condenas y reclamos que hacen trastabillar, por lo pronto, su perfil de “puro”.

Las elecciones en México son de Estado casi siempre. Es el sistema el que opera a favor o en contra de uno u otro candidato. Toda la maquinaria del partido que detenta el poder a favor o en contra. En elecciones presidenciales, el centro espera que los gobernadores afines operen en favor del candidato de Los Pinos. Por eso el presidente de la república quiere siempre poner en los gobiernos estatales gente que le sea leal. Y suelen ser implacables cuando sienten que son traicionados o no se sienten representados.

Se supone, en términos de la política real, que el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, tiene un compromiso con el presidente de la república, pues él movió los hilos para que fuera el candidato de su partido y ganara la elección. También se supone que debería compartir la preocupación del presidente de que su partido gane la elección de 2018 porque ocupa que le cuiden la espalda. Y, si es así, que debe estar planeando ya la estrategia para darle votos al candidato del PRI, sea quien fuere.

Quirino debe estar abrumado por el estado en que encontró la administración estatal. Lo ha dicho: era un desmadre. Pero, dentro de todo, tendrá que estar pensando en el 2018. Y sabe que la única forma a su alcance, más allá de la tradicional compra de votos, “cochupos”, arreglos palaciegos con otros partidos… hay que hacerle sentir a la gente que su gobierno ha sabido meterse en sus sentimientos y expectativas. Así de simple y de complejo. Simple porque si realmente quisiera tiene las herramientas a su alcance. Complejo porque los intereses son los que gobiernan, no las necesidades de la gente.

Humo negro

CORROBORAR, ESA ES LA BASE DEL buen periodismo, según decía Miguel Ángel Bastenier. El periodista español murió este fin de semana víctima del cáncer. Sobre los periódicos, anotaba que tenían que dejar de parecerse tanto entre sí, y que eso se logra con periodismo de investigación. Sobre la verdad y la mentira en las notas periodísticas, decía que sobre todo en América Latina “veo muchos seminarios sobre cómo hacer periodismo. Corroborar, es todo, no se ocupa ninguna receta”. A pesar de ser un clásico, Bastenier se metió de lleno a las redes sociales, sobre todo el twitter, porque contaba que si una verdad se podía decir en 140 caracteres, mucho mejor.

De su cuenta, @MABastenier, bajé los siguientes pensamientos:

“En último término la frontera entre publicable y no publicable la dictan el sentido común y el buen gusto. No hacen falta manuales”.

“El mejor periodista es un investigador, pero ni policía, ni juez. Documenta e interpreta el caso, y ahí acaba su función”.

“Y la única manera que tiene el periodista de hacer un mundo mejor es haciendo un periodismo mejor”.

“El periodismo declarativo está muerto, porque la gente habla para salir en el periódico. Hay que publicar lo que se calla, que es lo difícil”

“Todos los periodistas tienen una ideología, aunque crean que no, pero si ponen el trabajo al servicio de la suya, dejan de ser periodistas”.

Descanse en paz.

 

 


Agradecemos a por compartir este trabajo

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