La cruda del lunes

Con las elecciones que hubo en Veracruz, Coahuila y Nayarit, he aprendido algunas cosas y reafirmado rotundamente otras que ya sabía. Más que decirle a usted cuantos municipios, alcaldes, regidores, ladrones e intendentes fueron elegidos este fin de semana, quisiera compartirles mis piensos al respecto del proceso:

1) La autoridad electoral tiene menos credibilidad que los descuentos del Buen Fin. Primero salen a decir que si se recorta el dinero a los partidos no se podría garantizar que no hubiera alianzas con el narco para conseguir recursos y pienso: “ah caramba, no sabía que con los dinerales que se gastan eso está garantizado, entonces lo de narcogobierno es una mentira más de los medios basura” y luego al parecer en el INE son ciegos, sordos, tontos, mudos y cómplices del poder en turno ya que no basta que se arrojen cabezas de puerco a diestra y siniestra en oficinas morenistas, o que lleguen hombres armados y encapuchados a centros de votación a sembrar el caos o que le prendan fuego a cosas o desaparezcan militantes o se los encuentren golpeados o haya más votos que votantes en algunas casillas para salir a decir “algo está podrido en EdoMex” sino que salen, bien contentos a decir “todo transcurrió poca madre, ni con Ariel doble acción hubieran sido más limpias estas elecciones”. ¿Pos qué se necesita para que el árbitro se lleve el pito a la boca y marque falta en este país?

Esta ausencia de credibilidad generará problemas en 2018. Yo digo que sería más creíble que las elecciones las llevara la FIFA o la OPEP o la OEA o los Cascos Azules de la ONU o el banco de mi alegría, porque aquí ya no les vamos a creer casi ni aunque gane la grande Andrés Manuel.

2) El PRI ya no es lo que era. La simulación al interior de lo que fuera el Partidazo es tan grande, que ya se grillan en el espejo de sus ilusiones y se cobran por ello. Les volvió a pasar lo que a Beltrones y todos sus números alegres de voto duro, promoción del voto, seccionales y cuadra por cuadra y la clásica mapachería que hacen, nomás les funcionaron en papel, todos los policías, maestros y empleados de gobierno dijeron que votarían por ellos y a la hora de la hora muchos hicieron valer su derecho inalienable de votar por quien les diera la gana. Como dice López Obrador, agarraron el dinero y toma tu voto. Así las cosas, no les salen los números, cuentan con mil votos seguros y acaban con diez reales, están en los huesos de su electorado duro y su fuerza rural apenas alcanza para casi nada. El campo ya no es decisivo y en las ciudades la marca tricolor genera una sensación que parece canción de Paquita: “Odio y desprecio”. Va a ser muy difícil que se reinventen y que les funcione.

Bueno está la excepción del Estado de México, donde usaron una máquina del tiempo y volvieron a la época de Gonzalo N. Santos, Luis Napoleón Morones Negrete, Fidel Velázquez y El Negro Durazo, cuyos fantasmas no solamente operaron la elección sino que hasta votaron en un estercolero de jornada que hace ver como película de Disney las escenas de votación de Pandillas de Nueva York y aún así les ajustó para apenas un 2% que está en veremos. Lo dicho, la máquina del partidazo es ya polvo de aquellos lodos.

3) La izquierda sigue en su laberinto. Entre que López Obrador no quiere pactar ni con su sombra herido de una desconfianza comprensible y el PRD vende y rifa a su madre por prebendas electorales o ya de plano por lo que usted quiera ofrecer y está dispuesto incluso a convertirse en satélite del PAN con tal de no desaparecer en el basurero de la historia al que indudablemente pertenece, nos la vamos a ver en figuritas antes de que podamos soñar con tener una izquierda unida y organizada en torno a un objetivo común y seguirá fragmentándose el voto dificultando las victorias electorales. Ya ni que decir del PT que hoy es indigno de una farola nocturna en las calles que rodean a Plaza del Sol.

4) Ante el panorama de fragmentación del voto que es más por trampa y amarres debajo de la mesa que por verdaderas opciones electorales, aunado a los falsos independientes que crecen como hongos (con honrosas excepciones como Chaquín en Nayarit) y esa maremágnum de micro rémoras y nuevos partidillos que siguen aferrándose a la boleta electoral y al presupuesto como pedazos de papel de inodoro que se quedan enredados en los pelos del ano al limpiarse después de defecar, no queda otra que plantearnos con seriedad una segunda vuelta electoral en elecciones tan apretadas como esta.

A ver como nos va en el 18… en una de esas acabamos mejor con López Obrador. Digo, la tercera es la vencida.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 31 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

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