“La cuidadora de palabras” ve oportunidades en los errores ortográficos

cuidadora

||La editora del medio The New York Times en español piensa que se debe corregir la ortografía a los niños y adultos con el propósito de ayudarlos, no de criticar

|Por Julio González|

El periodista y escritor Alex Grijelmo advierte que “las palabras son los embriones de las ideas, el germen del pensamiento, la estructura de las razones”. Lo escribió en su obra La Seducción de las Palabras (Editorial Taurus, 2002), donde entre otras ideas citadas, el también corrector de estilo, retoma una del cineasta Fernando Vallejo en la que asegura que “el idioma no se inventa, se hereda”.

Al hablar y al escribir, se hereda. Y se completa el acto al escuchar y al leer. Pero ¿qué sucede cuando se habla “mal” o se escriben los grafos incorrectos en una palabra? Existen personas que no se percatan de dichos errores, otros los dejan pasar. Pero también están quienes se indignan y hacen algo al respecto.

Paulina Chavira pertenece al grupo de los indignados. Ella es periodista, editora, traductora y correctora. En Twitter es reconocida por su labor para que los usuarios escriban correctamente. Eso le ha valido su fama en las mismas redes sociales y en medios de comunicación. Incluso, le atribuye a su gusto por la buena ortografía, haberse ganado su puesto como editora en The New York Times en español.

En 2013, ella fue una de las usuarias más activas cuando se revelaron las faltas en los libros gratuitos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), mismas que su titular, Emilio Chuayffet Chemor, aceptó y aseguró que los 117 errores ortográficos eran imperdonables. Pero no tardó en exculparse: “cuando nosotros llegamos ya estaban en proceso de impresión y no había forma de parar la impresión de esos libros”.

“Eso me indignó, pero lo que me indignó más fue que todos los medios de comunicación criticando a la SEP cuando en realidad los medios de comunicación normalmente no cuidamos la forma en cómo se escribe y creo que los medios somos una referencia en cuanto al lenguaje para la gente”, explica Chavira.

La editora conversó con Okupo+ para exponer la importancia de la escritura y el impacto en la vida cotidiana para quienes utilizan el lenguaje a su favor. La charla comienzo, al son de una pregunta:

¿Por qué en México no le echamos ganas a la ortografía en este país?

“Es una cuestión de educación y de flojera. Porque en realidad es muy sencillo. Al final, si lo piensas, así como aprendiste a caminar, aprendiste a hablar en español. Es algo que te ha acompañado desde que tienes uso de razón. Es la forma en la que está estructurado tu pensamiento; tu historia; quien eres. Es algo que tenemos con nosotros. Yo me defino como una ‘cuidadora de palabras’. El cuidado se refiere a algo que quieres, que atesoras y que tratas de mimar y apapachar. Es justo lo que nos falta. Muchas veces es simplemente la flojera o creer que con lo que aprendimos en la primaria está bien (porque muchas veces lo que sabemos de ortografía es lo que aprendimos ahí)”.

¿Cómo crees que la buena ortografía le puede ayudar a alguien en la vida cotidiana?

“Te pongo mi ejemplo: yo estudié periodismo, pero la verdad hace muchos años decidí que no era el ámbito en el que me quería desarrollar y entonces lo que empecé a hacer fue trabajar en relaciones públicas, como vocera. Empecé a hacer traducción; a trabajar por mi cuenta. Justamente a partir de 117 errores fue que empecé a tener una presencia en Twitter destacando los errores que cometían algunos medios de comunicación y personas relevantes para la política y cultura en México, fue que el que hoy es mi jefe supo que yo existía. Entonces cuando te dicen ‘no importa cómo escribas en redes’ o ‘me entendiste’.

“El trabajo que tengo hoy como editora en The New York Times lo obtuve gracias a la forma en cómo escribo, a que escribo con cuidado y con pasión tratando de hacerlo de la manera correcta en cuanto a reglas ortográficas.

“Cada vez vemos más en muchos trabajos que revisan tus perfiles en redes sociales. Tu presencia digital es un factor para una contratación”.

Diccionario de mexicanismos

¿Cuál es tu postura sobre el uso del autocorrector?

“Yo les digo que lo desactiven, lo siento en el alma. Ningún autocorrector de ningún dispositivo móvil está actualizado. Todos los prefijos te los escribe mal.

“No creo que sea una herramienta en la que puedas confiar ciegamente. Sí hay ocasiones en las que te salva cuando te lo marca en rojito, pero sí creo que muchas veces perjudica, más que ayudar.

¿Tú también te fijas en la sintaxis y la coherencia cuando haces ver los errores?

“Exacto. Por qué creo que no podemos hablar de sintaxis y coherencia –y claro que es importante en un texto porque si no te fijas en eso muy probablemente tu mensaje no va a llegar tan nítido–. Eso es más una corrección de texto y, por ejemplo, en los artículos en el Times es en lo que también me fijo, es parte de mi trabajo. Pero otra parte es que, por ejemplo, que el artículo que estamos publicando quede clara cuál es la idea, que se sustente, que al lector no le queden dudas. Pero esa cuestión es más personalizada por eso te decía que no te puedes meter tanto porque es muy difícil.

“Por ejemplo, un argentino estructura diferente sus ideas a cómo las estructura un mexicano”.

¿Te gustan las novelas escritas con estilo oral?

“A mí la verdad me gusta de todo. Me gustan las que verdaderamente retratan la forma en la que nosotros hablamos porque tú sabes que es de lo más común que nos podemos encontrar. Por ejemplo, uno de mis autores favoritos es Jorge Volpi. Me envuelve porque has de cuenta que estoy con él en la historia.

“El lenguaje es muy rico y eso se nos olvida y queremos meterlo en una cajita. La cajita, digamos, en donde podamos entenderlo todos es la ortografía, pero no quiere decir que se va a quedar ahí, como algo disecado”.

¿Estás a favor de que nos corrijamos en WhatsApp y otros chats?

“Yo creo que sí. Yo lo hago todo el tiempo. Quienes me conocen saben que no lo hago con el afán de decir ‘mira te equivocaste’. Los errores son una oportunidad de aprender y yo he aprendido de muchos errores; de muchos conceptos que no había profundizado. Por ejemplo, el uso de la coma”.

¿Cuál ha sido el error ortográfico que más vergüenza te ha dado?

“¡Uy! He tenido muchísimos. Yo creo que cualquier error me causa pánico escénico. Porque yo soy obsesiva en esto. Cuando se me va una coma, por ejemplo, o si yo veo que no haya escrito una concordancia bien”.

Julio González
Acerca de Julio González 101 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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