Por la defensa de nuestra privacidad #GobiernoEspía

“La realidad superó la ficción”, dijimos cuando Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y de repente las series de televisión como Black Mirror o House of Cards parecían pequeñas comparadas con todo lo que implicaba que el líder de una de las naciones más grandes fuera un presidente racista, homofóbico, ignorante y misógino.

En México nos pasa con frecuencia sentir que la realidad supera la ficción de las novelas y la televisión. Esta semana, sucedió de nuevo. El periódico New York Times, publicó una investigación realizada por Citizen Lab, Artículo 19 México, SocialTIC y la R3D: Red en Defensa de los derechos digitales, en la que señalan que defensores de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción han sido víctimas de espionaje en sus celulares. Este tipo de malware, o software malicioso, es solo comercializado a gobiernos a través de una empresa israelí.

Esto es grave, ya que la ley siempre ha sido clara respecto al uso de este tipo de software para espionaje o intervención en teléfonos. En resumen, la legislación señala que tanto la PGR, la Policía Federal y el Cisen, pueden utilizar este tipo de herramientas para la investigación de algún delito o en casos de “amenaza inminente a la seguridad nacional”. Y creo que, ni Carmen Aristegui, ni Juan Pardinas del Imco, ni Carlos Loret de Mola, han amenazado con poner una bomba en este país. Es preocupante que el estado tema a las acciones de la ciudadanía.

El uso de software para espiar e intervenir conversaciones puede tener tranquila a muchas personas. “El que nada debe, nada teme” dicen algunos que están convencidos que cualquier herramienta es válida para perseguir delincuentes. Pero vivimos en un país con cifras altas de impunidad —tan sólo ver que el 95% de los delitos cometidos en nuestro país quedan sin resolver—, donde los ministerios públicos no son espacios donde las personas comunes puedan encontrar justicia y uno en en que las personas que incomodan al crimen organizado desaparecen sin que el gobierno pueda hacerse cargo. Vivimos en un país en que no debemos nada, pero lo podemos perder todo en cualquier momento.

Piensen en todo aquello que publican en sus redes sociales. Hoy tenemos un aparente estado de libertad de expresión. Pero no podemos dejar que nuestros derechos de expresarnos en internet, por teléfono o en cualquier otro espacio se vean amenazados. El caso de Trump nos ha demostrado que en un mundo como este no existen conquistas permanentes de derechos. Tenemos que entender que cuando violan el derecho de una persona, los nuestros también peligran. Toca un primer paso para la solidaridad.

Exijamos a la Procuraduría que se investigue. Exijamos al Gobierno respuestas mucho más claras que las que han dado hasta hoy. La presidencia tiene mucho que explicar, pero no tenemos que ir tan lejos, el Gobierno de Jalisco no ha dado una respuesta clara ni contundente sobre el uso ilegal del software de espionaje “Galileo” que denunciamos el año pasado en conjunto con la R3d: Red de Defensa de Derechos Digitales y Artículo 19.

Me rehúso a que la libertad que ganamos de expresarnos sin miedo, pueda llegar a peligrar. Lo peor que podemos hacer es acostumbrarnos a un gobierno que no responde, que ignora, que miente, que viola los derechos de las personas. A un gobierno que espía aquellas personas que buscan proteger nuestros derechos y ampliarlos. Pero lo más importante, no podemos acostumbrarnos a que esto suceda, porque así ellos ganan.

Susana Ochoa
Acerca de Susana Ochoa 12 Artículos
Feminista // Soy un cliché // #Okupante

Escribe el primer comentario

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*