La democracia de unos pocos

Sepa la bola

¿Quién le ha dado más a quién? ¿el país a los “grandes” empresarios o los “grandes” empresarios al país? Más allá de hacer cuentas alegres sobre cuántos empleos han creado o el total de las inversiones de la iniciativa privada me gustaría que reflexionemos sobre quién le debe a quién o mejor dicho quiénes se deben a quiénes.

Para comenzar, dejemos a un lado las simpatías por algún candidato o candidata a la presidencia de México; también el odio hacia quienes aparecerán en la boleta el próximo 1 de julio. Guardemos en un cajón, al menos hasta que lleguemos al punto final de esta entrada, esos sentimientos que pudieran nublarnos la vista ante algunos cuestionamientos que propongo por su posible pertinencia en este proceso electoral.

Desde hace unos días y hasta el lunes pasado, cámaras, el Consejo Mexicano de Negocios, asociaciones y demás organizaciones de empresarios se han manifestado públicamente contra un candidato –aunque no de manera explícita. Sus argumentos parecen bailar al mismo ritmo: rechazamos las descalificaciones en NUESTRA contra porque somos NOSOTROS quienes damos empleo, quienes hacemos caminar al país, quienes arriesgamos NUESTRO dinero por México, quienes nos levantamos cada mañana para crear nuevas plazas laborales con NUESTROS recursos, quienes trabajamos con NUESTRAS manos y cabeza para que otros, millones, puedan saciar su hambre –a veces solo alcanza para calmar a las tripas y otras ocasiones para nutrirse saludablemente.

Esos desplegados y mensajes se han convertido en alpiste para la boca de los analistas económicos quienes especulan que el dólar estará rozando la estratósfera. También, dan a conocer que fuentes “confiables” les dijeron al oído que algunos de los “grandes” empresarios mexicanos podrían llevarse SUS inversiones. Las de ellos. Suyas. Propias.

Para este punto me pregunto ¿qué tanto les interesa el presente y futuro del país y los mexicanos? Y cuando hablo de la gente, me refiero a los millones y millones de trabajadores que todas las mañanas o tardes o noches –según el turno laboral– dejan sus hogares –pequeños o medianamente chicos– para ir a partirse el lomo, sin importar que se sepan intercambiables en cualquier momento; siendo conscientes de que la pensión y la seguridad social son utópicos en este país y que se entienden como un número más de las cifras del empleo formal.

Leemos y escuchamos que podría haber fuga de capitales si gana un candidato. De los extranjeros no me decepcionaría que abandonaran el barco, pero de los magnates mexicanos, sí. Dejarían en claro que más que importarles el país, les interesa su riqueza y su posición en la lista de los más ricos en la revista Forbes.

Vivimos en tiempos de la “democracia privada”, en la que los empresarios, los del capital, tienen más peso que millones de obreros, de campesinos y de godínez. Insisto, gane quien gane el próximo 1 de julio, el país debe mirarse como uno en el que nos estamos haciendo daño. México no soportará más el incremento de la desigualdad, de la violencia, de la corrupción.

Migaja

Este país les ha puesto las condiciones a los más ricos para que sean aún más ricos y aún así amenazan con llevarse lo que les hemos trabajado.

Julio González
Acerca de Julio González 106 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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