La histórica Marichuy

No sé si la caravana que lleva a Marichuy por todo el país es histórica, lo que sí sé es que esa lucha representada, ahora en su identidad como integrante del pueblo nahua, será recopilada como un elemento más que fortalecerá el movimiento indígena en México.

Veo difícil que María de Jesús Patricio logre el registro como candidata independiente a la Presidencia de México. Mi pesimismo viene a lugar por los treinta días le quedan a la representante del Congreso Nacional Indígena (CNI) para lograr el objetivo. Hasta el momento el INE tiene registradas 155,895 firmas, es decir, apenas un 18% de lo que la ley demanda para que logre estar en la boleta del próximo primero de julio.

Aunque ha manifestado que el objetivo de su campaña no es ganar la Presidencia de México, lamentaría no verla ni escucharla con mayor amplitud en los espacios cotidianos de difusión que el mismo INE tendrá pautados para las otras candidaturas presidenciales. Sé que, aunque no logre su registro, tendremos una voz incómoda que seguirá cuestionando los sistemas políticos e institucionales pero con una resonancia insuficiente.

Sí desalienta que estemos muy lejos de reconocer el simbolismo que representa Marichuy. Que no aprendamos de la historia que representa la propuesta del CNI que decidió por asamblea democrática –no por pragmatismo, ni por dedazo y mucho menos negociando espacios políticos con otros actores– enviar a la precandidata por el país a través de su papel como vocera de las cosmovisiones de los pueblos en resistencia. Que no valoremos lo que significa ir por el país diciendo y repitiendo lo que estas expresiones llevan por décadas diciendo: que hay hambre, que hay violencia y que los territorios donde viven son avorazados por el capitalismo ejercido por las familias y los actores sociales de siempre.

Porque Marichuy no sale de la improvisación ni de un juego tormentoso de poder, en comparación como los otros postulantes presidenciales independientes. Este mes se cumplieron 24 años del levantamiento armado del EZLN en los Altos de Chiapas en contra del régimen Salinista y, con ello, inició la consolidación de la alternancia en el Poder Ejecutivo a través de las demandas en los Acuerdos de San Andrés, después desconocidos por el PRI y el PAN en aquella legislatura del 2001 en donde el entonces senador Diego Fernández de Cevallos calificó a los zapatistas como “encapuchados” con los que no se tenía que negociar una Ley de los Pueblos Indígenas que reconociera constitucionalmente, entre otras demandas, la identidad y autonomía como ejes centrales de su vigencia frente al Estado Mexicano.

Ahí está su cimiento legítimo que cuestiona la simulación de nuestra democracia.

Hoy el CNI y Marichuy han dado lecciones sin capucha hasta donde les ha permitido viajar largo del país. La precampaña ha sido necesaria para reconectar con las diversas naciones indígenas no sólo del centro y sur, sino las del norte en donde las realidades étnicas son igual o peor de crudas y violentas.

Incluso su caravana también fue víctima de los grupos armados que operan en regiones difíciles como Michoacán y Jalisco y aun así, conociendo su realidad competitiva y al cierre de esta columna, no ha decidido suspender sus giras.

Si no llega Marichuy a la boleta no es por falta de logística o de organización entre quienes impulsan su agenda. Podría ser eso, pero va más allá. Nuestra percepción electoral nos atora con lo que no nos gusta ver y reconocer del México racista, machista y clasista.

Mejor deleitarnos con Yuawi, con su voz, carisma y ternura de la que un partido necesita para ganar adeptos.  Mejor eso y taparnos los ojos y los oídos.

Paul AlcántarPaul Alcántar

Hago análisis. Toma la ciudad. Michoacano en Guadalajara.

1 Comment

  1. Tal vez la familia del pequeño cantante no le toco vivir el despojo de tierras. O quizas el acuerdo es que les regresen un pedazo.

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