La igualitaria

Fue educada por el Opus Dei. Con todos los prejuicios que eso implica. Libertad, autonomía y equidad fueron palabras muy lejanas a su vocabulario durante al menos los primeros 20 años de su vida. Cambiar, desde lo personal, ha sido muy complejo y ha implicado desde cambiar la fe practicante, hasta estudiar e investigar con ahínco sobre temas sociales y filosóficos.

Se autoconstruyó convencida en la necesidad de un mundo que ofrezca oportunidades a todos por igual. Ella distingue con claridad las enormes brechas que existen entre el desarrollo personal –y el acceso a ese intangible bien, conocido como felicidad– entre una persona que nació en una familia acomodada y una que no; entre quienes tienen acceso a la educación y quienes no; pero sobre todo, y de manera más aguda y menos visible, entre quienes nacieron con los privilegios de ser varones y las que no.

Convirtió al feminismo en una bandera ética que estructurará todos los apartados de su vida, desde la personal, hasta la académica y la profesional.

Maestrías y doctorados no han sido suficientes para satisfacer su necesidad de aportar a la construcción de un mundo mejor y más igualitario. Un accidente automovilístico grave, que casi le costó la vida, no ha sido obstáculo para que se convierta en una asidua y responsable ciclista, y no sólo eso, también en una promotora incansable del uso de la bicicleta, de una cultura vial que promueva el respeto entre personas y del derecho de la gente a contar con infraestructura de calidad que permita que, cada vez más, la ciudadanía opte por la bici o por caminar en sus desplazamientos.

Cuando pudo, se integró a organizaciones civiles promotoras de movilidad sustentable y participó en manifestaciones en contra del desarrollo de más infraestructura para el automóvil y a favor de un espacio público más incluyente y vivo.

Nada más congruente en alguien que ha dedicado su vida a construir equidad social desde el feminismo. Los argumentos de la movilidad sustentable y los del feminismo, son esencialmente los mismos si uno cambia algunos sustantivos. Las oportunidades sociales que otorga una calle que cuida brindar accesibilidad a todos y todas debieran ser la prioridad a considerar en los programas arquitectónicos que planean cualquier infraestructura urbana –piensa– las vías ciclistas, las calles compartidas y el transporte de calidad son, en sí mismas, infraestructuras para la equidad.

Aunque trabajar en el gobierno nunca fue su aspiración, hace poco más de un año aceptó convertirse en funcionaria pública para aportar sus conocimientos al desarrollo de políticas de género que ayudaran a disminuir las brechas culturales entre hombres y mujeres con la pasión que le caracteriza. Aceptó, a pesar de que la oficina en la que ahora labora está en el centro de Tlaquepaque y de que tiene que cruzar prácticamente toda la ciudad de Guadalajara para llegar.

Se considera afortunada ya que desde agosto que inició la construcción de la ciclovía en el Boulevard Marcelino García Barragán puede hacer su recorrido de manera segura aprovechando la continuidad con la ciclovía de avenida La Paz.

Ahora alterna sus trayectos dependiendo de su día laboral. A veces usa su bici particular, a veces el sistema de bicicletas públicas, a veces el transporte urbano, a veces taxi, a veces ¿por qué no? su automóvil.

La existencia misma de la ciclovía le parece fundamental para promover un modelo social más justo y equilibrado.

En varias ocasiones le ha tocado cruzarse con un grupo de manifestantes con carteles que dicen No a la ciclovía. No logra entender cómo es que un grupo de vecinos exige al gobierno que la quiten, tras tanto tiempo de luchar por ello y que al fin se inicie una transformación. ¿Qué buscan? ¿Que se perpetúe la nociva prioridad que durante tanto tiempo hemos dado equivocadamente a su majestad el automóvil? ¿Que sigamos dependiendo del uso de carros y contaminando indiscriminadamente nuestra ciudad? ¿O es mero egoísmo de un grupo de automovilistas indispuestos a perder sus privilegios?

Ella, como miles de ciclistas, se siente obligada a defender su ciclovía y así lo hará: lo ganado, ganado está.

Felipe Reyes
Acerca de Felipe Reyes 13 Artículos
Arquitecto, ciclista y disentidor ocupado en urbanismo y movilidad

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