La judía que guardó el fuego en la bolsa de su capa

En la bolsa de la capa color hueso bordada a mano con perlas de bisutería y cuentas de canutillo, mi mano halló un telegrama, doblado en nueve partes. Llegó de Maracay, Venezuela, el 12 de febrero de 1972, para la familia Pessah: “MEJORES DESEOS FELICIDAD PARA LOS RECIÉN CASADOS Y BARMITZ VA DOLLY BENJAMIN YEKUTIELI”, se lee en unas letras ya casi transparentes. En la bolsa también había una cartera de fósforos —quedan tres— conmemorativos de una boda, supongo que relacionada con la felicitación de Maracay, pues los cerillos están fechados el 12 de febrero de 1972. Las iniciales de los novios son S y L.

Junto al telegrama y los cerillos estaba la tarjeta de un médico, Sergio Jaime. Se lee que atendía en un octavo piso de la avenida 16 de Septiembre.

Desde hace dos días mi cerebro ha inventado historias que relacionan a la dueña de la capa color hueso con el doctor Sergio Jaime.

Estas historias van desde el thriller, hasta la pasión victoriana. Freud diría que el último delirio está influido la marca de la prenda: Victoria Royal LTD. Se hacía en Hong Kong, que hasta 1997 fue una colonia de la corona inglesa, como se encarga de poner en claro la propia etiqueta: “Made in Brithis Crown Colony Hong Kong”.

La capa perteneció a una mujer judía que nació en 1930: Rosie Rabinovitz Pessah. Ella jamás me conoció. Sin pensarlo y quizás sin quererlo me heredó algunas cosas de lujo. Todas menos una están en Volver Vintage.

La que no está es la capa color hueso, que por cierto es el complemento de un vestido más bonito todavía.

Los tengo extendidos en la mesa del comedor, detrás de una lata de güisqui de cuarta categoría, con el cerebro ocupado en tres asuntos peculiares de este oficio, de rescatar ropa de hace casi medio siglo.

El primer asunto es mi curiosidad implacable, enfermiza, que busca objetos adentro de los objetos. Muchas personas querrían encontrar dinero. Yo no me hago ilusiones. Colecciono historias.

Está, por ejemplo, la del casete de Armando Manzanero, dedicado con amor a una costurera pobre del sur de Guadalajara, quien nunca acababa la ropa que comenzaba a confeccionar. Lo encontré a mediados de 2018, envuelto en un trapo sobre otro y sobre otro, que en conjunto formaban una almohada.

El segundo es que mi curiosidad por las historias ajenas me conduce a hacer cosas que una vintachera no debería, porque corre el riesgo de vender lo que se dice nada.

Invertí varios días para saber a quién perteneció la capa color hueso. La pista principal fue el telegrama. Gracias a que los judíos guardan sus árboles genealógicos con recelo —y los ahora publican en internet—, me enteré de que el remitente, Benjamin Yekutieli pertenece a una notable familia judía venezolana. Siguiendo la misma pista llegué a la historia la comunidad israelí en Guadalajara. Los Rabinovitz son de origen ruso. Llegaron a México en 1924. El esposo de Rosie, Raül fue el dueño de las mueblerías Bertha, muy popular durante los años ochenta. Quizá los cerillos y el telegrama se refieren a la boda de la hija de ambos Lizzete, con Simón Cohen, ex cónsul de Inglaterra en Guadalajara. La historia del médico es una deuda que no me deja en paz.

La curiosidad me llevó también a probarme el vestido. Fue un error. No lo venderé. Mi hijo Matías opina que parezco una reina.

El tercer asunto peculiar está relacionado justo con esto último hecho: la necesidad de los humanos de poseer objetos cuya belleza se esconde detrás de la función. ¿Por qué la costurera guardó tanto tiempo su casete? ¿Por qué Rosie Rabinovitz conservó su capa? ¿Por qué quedaron adentro de un bolso un telegrama de felicitación que era para su hija, unos cerillos y la tarjeta de un médico?

Con todo esto anoche me dio insomnio. Le di vueltas a la idea que algunos objetos de los que sigo acumulado vivirán más que yo. Prometo cuidarlos como Rosie Rabinovitz cuidó el fuego en la bolsa de su capa color hueso.


Agradecemos a volver vintage y memoria por compartir este contenido.

Vanesa Robles
Acerca de Vanesa Robles 23 Artículos
Soy Vanesa Robles // La casualidad me hizo nacer en Guadalajara, México // La vida me hizo periodista, y la elección me hizo pobre y feliz.

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