La era de los ‘niñosaurios’

|Por Juan José Doñán|

La elección del nuevo rector del rector general de la Universidad de Guadalajara podrá ser muchas cosas, menos un acto democrático, pues quien elige al primer funcionario de esa institución no son las cerca de 300 mil que integran esa comunidad universitaria, sino un reducido grupo de consejeros.

Y éstos no responden a los intereses de la casa de estudios, sino a los del grupo político que tiene el control de ella, con el ex rector Raúl Padilla a la cabeza, quien en realidad es el gran elector de la UdeG, un papel que el susodicho asumió en 1995, cuando designó a Víctor González Romero como su sucesor formal en el cargo, una potestad antidemocrática que Padilla mantiene desde el momento mismo en que llegó a la rectoría de la universidad pública de Jalisco, el 1º de abril de 1989.

Hasta ahora, las personas que en los medios han comentado la designación de Ricardo Villanueva como nuevo rector general de la UdeG, en su gran mayoría se han quedado en la superficie, sin abordar el cada vez más evidente anacronismo que arrastra la institución en materia de mandos internos.

Así, por ejemplo, varios editorialistas de la comarca se han limitado decir que con la llegada de Villanueva al primer cargo de la Universidad de Guadalajara se está dando un “relevo generacional”, algo que estaría marcando el fin de la era de los rectores surgidos de la tristemente célebre Federación de Estudiantes de la Universidad de Guadalajara (FEG), en el entendido de que, a diferencia de sus antecesores inmediatos, quienes ya hace rato que portan credencial del Insen o del Inapam, Villanueva está debutando como cuarentón y, por otra parte, no hizo sus pininos políticos en la ominosa FEG, sino en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), una descafeinada organización estudiantil que fue creada a modo, durante el rectorado de Raúl Padilla, con el calculado y evidente propósito de quitarle la representación estudiantil a la FEG dentro de la Universidad de Guadalajara.

En otras palabras, Ricardo Villanueva, que habrá de asumir el cargo de rector general de la UdeG el próximo 1º de abril y quien, entre 2001 y 2004 fue presidente de la FEU, ha sido colaborador desde sus mocedades estudiantiles del grupo político que controla a la universidad pública de la comarca y la cual opera con el dinero de los contribuyentes. Y en tal sentido, su llegada a la primera oficina de esa casa de estudios sólo representa un renovado continuismo, pues aun cuando eventualmente pudiera estar marcando el fin de la era de los dinosaurios en la rectoría general de la UdeG, en la práctica se estaría inaugurando la era de los niñosaurios.

Y éstos, con Villanueva a la cabeza, también reconocen que el macho alfa indiscutible de su especie continúa siendo Raúl Padilla y, por lo tanto, dentro de la Universidad de Guadalajara habrá de seguirse imponiendo, como hasta ahora, la voluntad del jeque de jeques, de manera que los proyectos y negocios del susodicho no dejarán de contar con el respaldo de la administración central de la UdeG, así sean empresas seudoculturales o negocios ajenos a la razón de ser de una universidad que opera con fondos públicos.

El ejemplo más grosero y descarado en este sentido es el proyecto inmobiliario que se planea construir en el área de los Belenes y el cual incluye lo mismo un complejo habitacional que un centro comercial, así como hoteles, restaurantes y demás negocios por el estilo.

Otra cosa que la mayoría de los opinantes de los medios no ha dicho es que, desde el momento en que el finando Carlos Briseño fue destituido de la rectoría general de la UdeG, en 2008, buena parte de las funciones de ésta, entre ellas las empresas parauniversitarias que regentea el ex rector Raúl Padilla, fueron repartidas entre varios de los centros universitarios metropolitanos como el CUCEA, el CUCSH y el CUAAD.

Desde entonces, el rector general de la Universidad de Guadalajara es punto menos que una figura decorativa, un cortalistones, que se limita a firmar acuerdos tomados en otra parte, con la venia del mencionado ex rector Raúl Padilla, a presidir las sesiones del Consejo General Universitario y a llevar la representación de la UdeG en actos protocolarios de toda laya.

Ese mismo papel lo cumplieron Marco Antonio Cortés Guardado, a quien se designó para terminar el periodo de Carlos Briseño, luego de que éste fuera defenestrado por pretender ser la verdadera autoridad en la UdeG, y posteriormente Tonatiuh Bravo Padilla, así como la persona que el año pasado llegó para suplirlo, Miguel Ángel Navarro, y quien ahora está a pocas semanas de entregarle ese devaluado cargo al nuevo ungido: Ricardo Villanueva Lomelí.

Y aun cuando con éste se estaría inaugurando la era de los niñosaurios en la rectoría general de la Universidad de Guadalajara, hay algo que no va a cambiar. Y es que Villanueva, lo mismo que sus predecesores, habrá de estar también bajo la tutela del saurio mayor de esa casa de estudios: el ex rector Raúl Padilla, el veterano cacique y el verdadero poder tras el trono de la universidad pública de Jalisco.

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