La ‘piedra rodante’ en las encuestas

|Por Mauricio Ferrer|

En su tercer intento por llegar a la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos haremos historia (Morena-PT-PES) rueda tranquilamente como una piedra que cae por una loma, en la recta final del proceso electoral.

A menos que haya un gran escándalo en torno a su persona –lo cual también suena descabellado que le afecte–, López Obrador sigue cuesta arriba en las encuestas. Ha rebasado el umbral histórico de los números, incluso los mismos que en 2006 lo ubicaban como puntero (entonces contaba con 10 puntos de diferencia sobre su rival, el panista Felipe Calderón, quien al final fue declarado Presidente por apenas medio punto porcentual).

El originario de Macuspana, Tabasco (un municipio que apenas supera los 45 mil habitantes y donde abundan especialidades gastronómicas como el pejelagarto y el pozol, una bebida a base de maíz y cacao) mantiene, por lo menos, una preferencia arriba del 50 por ciento de la intención del voto.

López Obrador en los medios de comunicación

La última encuesta del diario Reforma, del 31 de mayo de 2018, lo situó en el primer lugar con el 52 por ciento, el doble sobre su contrincante, el panista de Por México al Frente, Ricardo Anaya; el diario español El País, que en 2006 apostó por Felipe Calderón, le ha dado este 3 de junio, el 92 por ciento de probabilidades de ganar, con un porcentaje del 48 por ciento de los votos, mientras que a Anaya le da un 27 por ciento; El Financiero, especializado en temas económicos, ha dado a publicar otra medición, en la que AMLO aventaja con un 50 por ciento de los votos, unos 26 puntos sobre el segundo lugar.

En todos los casos, López Obrador ha subido como la espuma. Uno esperaría que después de los dos debates entre los cuatro candidatos a la Presidencia, los puntos de AMLO bajaran. No es así. Al contrario, los que han bajado son los bonos de Anaya; otro en crecimiento ha sido el candidato del PRI José Antonio Meade, aunque tampoco le alcanzará para confrontar al candidato de Morena. Del Bronco, ni hablar mejor, ha sido un buen standupero en esta elección.

No sólo eso, el New York Times, uno de los diarios estadounidenses con más influencia en el mundo, ha escrito una semblanza de AMLO en la que rememora su vida política, desde su militancia en el PRI (del que fue expulsado por querer democratizar a las bases priistas) hasta ahora, la tercera vez que compite por la Presidencia.

Y la revista Rolling Stone (Piedra Rodante sería acá en México), en su versión mexicana, lo ha plasmado en la portada de su último número. La edición estadounidense ha tenido a líderes políticos como los expresidentes de Estados Unidos, Barack Obama y Bill Clinton.

El que estas dos publicaciones hayan apostado en esta semana darle importancia al morenista solo indica que no es un candidato cualquiera, sino uno que se posiciona en el escenario internacional.

El inútil llamado al voto útil

El llamado al voto útil ha encontrado en la soberbia del PRI y del PAN (ninguno de los dos candidatos da a su brazo a torcer para sumarse el proyecto de otro) un carril por el que el abanderado de “Juntos haremos historia” acelera y mira a los otros contendientes por el retrovisor.

Anaya, para muchos es un gran orador. No hay duda de ello. Meade, un no priista (él dice que no pertenece al partido), tal vez está preparado. Pero eso no es suficiente en un contexto de 18 años de gobierno del PRI y del PAN. En casi dos décadas, los señalamientos de López Obrador se han cumplido como si fuesen profecías: aumento a la gasolina, apertura de Pemex a la inversión extranjera, una canasta básica cada vez más imposible para millones de mexicanos y los ataques continuos en su contra. Basta ver los espectaculares instalados en diferentes puntos del Área Metropolitana de Guadalajara: pasado “ya sabes quién”, futuro “Anaya”, reza un anuncio del panista. Y otro: amnistía no, tijeras sí, de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”.

A las pésimas administraciones del PRI y del PAN se suma el hartazgo de millones de mexicanos. Ya no solo los pobres o los nacos como demeritan algunos a los votantes de AMLO. La clase media ha optado por el voto de castigo. En el norte del país, donde menos apreciaban al tabasqueño, éste tiene a un amplio sector de simpatizantes. Y de forma empírica, acá en Guadalajara, basta ver las calcomanías en los autos que anuncian AMLO 2018.

Difícilmente López Obrador llevará a México a los niveles de Venezuela como auguran los más críticos de su persona. Aunque todo apunta a que también tenga mayoría en la Cámara de Diputados, la oposición será un gran contrapeso.

Por si fuera poco, el electorado estará muy al pendiente de que su gestión sea marcada en las páginas de la historia como el candidato pretende.

El miedo al tabasqueño es menor en comparación con el miedo a que siga gobernando el PRI y el PAN. El tiempo nos dará la razón, sea para bien o para mal.

 

Mauricio Ferrer trabajó por más de una década en medios de comunicación nacionales y locales.

Hoy es servidor público.

Extraña mucho el sonido del teclado al momento de redactar datos, ideas, historias, pensamientos.

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