La primavera de los festivales

Por Jonathan Bañuelos ||

Del bache de los conciertos cancelados, Guadalajara emergió al nivel de ciudad favorita para los festivales, o al menos hay quienes así lo consideran; El Corona Anagrama y el Roxy Fest ya se divisan, y sus promotores auguran la consolidación de la ciudad en estos términos

Guadalajara se está sacando la espina que el año pasado encajó en materia de conciertos, con tropiezos como las múltiples cancelaciones y la reiteración de bandas en los line-up de varios festivales (mátenme porque me muero).

El primer paso lo dio con el Cosquín Rock, festival argentino que se realizó por primera vez fuera de tierras de La Plata. Le siguen los ya confirmados Anagrama a finales de marzo, el Roxy en abril y el Revolution en mayo. Y aún faltan por detallarse los Coordenada y Lollapalooza (si de verdad llega a realizarse en Guadalajara).

El privilegiado número de festivales es buen síntoma y trae consigo importantes beneficios para la ciudad (derrama económica) y para el público (variedad de géneros y artistas), considera Santiago Valencia, promotor del Roxy Fest.

“Lo que puede suceder de repente es que el bolsillo de la gente se pueda ver gastado, pero también cada festival tiene su propio mercado y creo que hemos sido muy respetuosos los unos con los otros”.

Y agrega el también director del Teatro Diana: “La competencia es buena para la calidad. Algo de lo que siempre adolece Guadalajara, cuando se dice ‘acá no llegan los buenos artistas’, entonces vayamos teniendo esta competencia sana”.

A nivel nacional, Guadalajara está retomando su lugar junto con Monterrey y después de la Ciudad de México. Entre los factores que hacen a la ciudad atractiva están la gastronomía y las artes, o al menos eso opina el director del Festival Anagrama y del regio Hellow Festival, Fran Martínez.

“Se decía que era una plaza difícil, pero creo que eso era más un cliché. Hace seis años hicimos un microfestival que se llamó ‘Hellow GDL’ y fue sold-out“.

Martínez opina que la idea de que los tapatíos no pagan por los eventos o no les gusta ir a conciertos es “puro pedo”,  “los tapatíos son súper fiesteros, súper buena onda y aparte les encanta la cultura. Eso nos gusta mucho”.

Y en la ciudad, con bombo y platillo se celebró la propuesta musical de ambos festivales. El Anagrama apostando por Foster The People, Crystal Castles, Mac Miller, entre otros, y el Roxy Fest por cabezas de cartel del tamaño de Empire of the Sun, Placebo y Morrisey. Algo suena bien.

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