Entre la retórica y una calavera

Yo creo que fray Antonio Alcalde y Barriga, el fraile de la calavera, tampoco entendería nada y es más, le daría una infinita flojera el mar de necedades en las que pasamos nuestro tiempo y por las que nos atormentamos; asuntos que tienen por nombre verdadero: ruido, mercadeo y politiquería.

Estoy entrando en el tema del desmadre en torno al jardín botánico que se encuentra frente al Hospital Civil y que se resume más o menos así: El actual gobierno de Guadalajara comenzó una obra que, de haber sido comenzada por un ciudadano en su casa, habría sido clausurada, porque no se pidió permiso a la autoridad correspondiente y es que al gobierno en turno se le olvidó que el espacio está de algún modo bajo la tutela del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y que por lo tanto, a éste corresponde decir cómo deben enmarcarse las obras que ahí se edifiquen.

Entonces, ante el drama de que si la obra estaba afectando o no el patrimonio, y si estaba dentro o no del jardín botánico o a unos centímetros del mismo (un drama falaz porque yo no necesito estar dentro de la Catedral de Nuestra Señora de París para edificar algo a su alrededor que le joda la vista al edificio y le dé en su madre al entorno y a la historia), salió el alcalde a decir en un video que los periódicos mienten, (son “dishonest media” diría Trump), y que “se han dicho muchísimas mentiras y se ha engañado muchísimo a la gente haciéndoles creer que queremos destruir una obra de fray Antonio Alcalde”.

Salieron también, sus defensores a decir que el lugar estaba bien culero desde antes y que apenas ahora que se quiere hacer algo la hacemos de pedo.

En eso los defensores del edil tienen razón, el odio de sus enemigos nos hace mirarlo con lupa, porque ellos buscan magnificar sus errores. Pero eso no quiere decir que las obras en el jardín sean virtudes. No lo son, (aunque de escuchar la voz de la razón, en lugar de ponerla en el mismo costal de los ataques, podrían serlo).

Por otro lado, el edil no miente cuando dice que no es cierto que quieran destruir la obra del fraile de la calavera y eso es porque destruir lo que ya no existe no se puede.

El plan original del fraile era un hospital rodeado de un caserío que se rentara para sostener sus gastos, y frente al mismo, un jardín botánico donde se contara con plantas medicinales para los enfermos.

Funcionó un rato, pero luego las casas desaparecieron como los terrenos de La Primavera bajo la infinita capacidad de prestidigitación política de nuestras administraciones. Y luego el jardín dejaron de regarlo con agua y sólo le llovieron, por años, orines y se convirtió en un terregal espantoso, con bancas de cemento que quién sabe qué idiota puso ahí y entonces ahora lo que se quiere hacer es ordenarlo –según esto pues– pero el problema es que el orden viene por imposición y el proyecto es bueno porque lo dice quien lo dice y quien diga lo contrario es malo, porque no se opone al proyecto sino que ataca a quien lo enarbola; y eso, señores, es demagogia de a peso y no discusión sensata.

Sí, la obra del fraile está muerta; sí, el jardín lo cagaron a palos; sí, hay que ordenar las cosas y arreglarlas pero ¿Eso qué quiere decir? ¿Poner baños y tiendas resuelve el problema? ¿Con eso recuperamos el espíritu visionario de fray Antonio? No. Con eso no basta. Lo que hay que hacer es abrirse al diálogo, atender las recomendaciones pero en serio y si es posible hacer las cosas de la mano de los expertos en Historia y en una de esas respetarlos un poquito cuando dicen que la obra no cumple con lo que debería cumplir porque capaz que hasta tienen razón y esa humildad de escuchar y mejorar los proyectos con base en la crítica, en lugar de decir que la crítica es ataque resultaría en efecto más parecido a revivir el espíritu del fraile que levantar la obra que fuese.

Van  hacer un jardincito con baños, alumbrado y seguridad pública donde ahora hay un terregal y eso está muy bien, pero no tiene nada que ver con respetar la intención histórica del espacio o revivir el espíritu con el que se hizo. Eso, con lo que hay entre gobierno y oposición, yo creo que no se puede. Mejor seguimos discutiendo.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 31 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

1 Comment

  1. El Jardín Botánico Dr. Atl, hace muchos años que no existe. El actual, más que a orines, huele a mota. Con los locales que están construyendo redujeron un carril de autos que incrementará los problemas viales que ya hay; al ir al hospital y no encontrar estacionamiento, lo lógico era dar vuelta al jardín, ahora con un carril menos no creo que vaya a ser más fluido el tráfico.
    Media cuadra hacia la Calzada Independencia, en la calle Coronel Calderón, donde están los accesos a cancerología, hospitalización, etc., están pavimentando, con un excelente concreto con banquetas y machuelos nuevos, no como lo que hacen en otras zonas. ¿Será por ser parte de la UdeG? El problema es que también dejaron un solo carril. Para tráfico de ambulancias, de camiones de desechos, circulación continua de taxis y autos particulares, además de peatones y puestos de comida… ¿Reducir a un carril era la mejor opción?
    NOTA: Hace un par de años instalaron un módulo de seguridad, pero tenía tan buen servicio que los vándalos lo allanaron y alguien decidió dormir ahí. Mejor lo quitaron y sólo quedó de recuerdo la base de concreto en donde estuvo el casetón.

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