La tele y los niños

Sepa la bola

Recuerdo que cuando era un niño y llegaba diciembre aparecían en la televisión los “mejores” juguetes del año. Era la época en la que no le cambiaba de canal mientras transmitían los comerciales porque sabía que mirando el “catálogo” audovisual podría pedir uno que otro regalo a finales del mes. En Guadalajara –a diferencia del entonces Distrito Federal– muchos de los infantes le hacíamos una carta a Santa Clos y al “niño Dios” para que el 25 de diciembre pudiéramos encontrar en algún punto de la casa, una sorpresa esperada. Aunque en más de una ocasión los juguetes generaban mayor expectativa cuando los veíamos haciendo acrobacias en la televisión o a los carritos saltar decenas de centímetros, situación que en la “vida real” no sucedía.

El consumo de juguetes se ha apoyado históricamente en la televisión como medio difusor de la mercancía. Me atrevo a decir que es de las primeras ocasiones que somos víctimas de la publicidad, del consumismo, del mercado.

El 30 de abril pasado, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) publicó Estudios sobre oferta y consumo de programación para público infantil en radio, televisión radiodifundida y restringida.  Ahí se puede leer que, en los canales de televisión abierta, en 2017, se transmitieron 11 mil 965 inserciones de juegos y juguetes. Mientras que, en la señal restringida, un años antes, en seis canales dirigidos al público infantil se transmitieron 103 mil 741 inserciones. ¿Qué nos dicen los números? Que efectivamente la televisión sigue siendo un medio importante para el sector comercial de este ramo, pero también que estamos bombardeando de anuncios de consumo a los niños. ¿Nos debería preocupar? Por supuesto: no los podemos abandonar en su formación de consumo en esta etapa de la vida.

Por otra parte, el mismo estudio refleja que los niños han preferido consumir telenovelas. Es decir, que los niños mexicanos pasan horas mirando los mitos de la superación, de la pobreza, del amor romántico, de los ricos, de los buenos y los malos, mismos que van delineando la visión del país, de mundo, de su vida.

Los niños de hoy nacieron en una época donde el acceso a la información está al alcance de su mano, también, en uno donde las redes sociales los aleja de los otros y los acerca a videos, fotos y textos de todo tipo.

El Artículo 4to constitucional establece que todas las acciones del Estado deben encaminarse a velar y cumplir el “principio del interés superior de la niñez”. Por otra parte, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión señala que el IFT debe analizar la necesidad de crear mecanismos para que cuando los concesionarios se dirijan al público infantil, promuevan la cultura, el deporte, la conservación del medio ambiente, el respeto a los derechos humanos, el interés superior de la niñez, la igualdad de género y la no discriminación.

La televisión abierta sigue siendo la niñera de muchos niños, la acompañante en las tardes de quienes se quedan solos; quien ayuda a los padres a que sus hijos se entretengan. No debemos abandonar el tema de contenidos para niños, de mirar con detenimiento los anuncios que se transmiten en horario y canales infantiles. Luego vendrá el turno de cuidarlos del internet y sus trampas.

Migaja

El horario más visto por los niños es en el que es transmitido “La rosa de Guadalupe”.

Julio González
Acerca de Julio González 107 Artículos
Reportero // Caminante //escribe la columna "Sepa la bola" // Profesor.

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