La tiranía del ‘like’

No sé ustedes, pero yo ya estoy hasta la madre de que en cada vídeo que veo en YouTube me pidan al principio, en medio y al final que me suscriba y sobre todo que les dé like. Me tiene hasta la madre que la autoestima y el valor de la gente se mida a través del número de reproducciones que tiene, del número de likes que consigue y de la cantidad de suscriptores que tiene en su canal. Me parece patético y denigrante que no eres nadie hasta que pasas los 10 mil followers o suscriptores.

Y me tiene hasta la madre porque en el fondo quienes se la pasan pidiendo like están mandando el mensaje de que su contenido no es de calidad. No confían en que tú, motu proprio, tomarás la iniciativa –si te parecen interesantes sus videos– de suscribirte y hasta de activar la campanita para no perderte ninguna de las novedades de ese youtuber.

Se olvidan de la máxima de los medios que los productores de contenido debemos tener siempre presente: con el público nos deben unir tres factores 1. Hábito, 2. Costumbre, y 3. Complicidad.

El primero es difícil de conseguir, pero una vez que se logra se puede fácilmente pasar al segundo. Nuestros contenidos se deben volver un hábito asociado a la cotidianeidad de la audiencia, por ejemplo, que nos vean siempre por la mañana, con su chocomilk en mano, o en la tarde tomando un café o en la noche con una chela. La idea es que al hacer cualquiera de estas actividades a la gente se le prenda el foco y se acuerde de nosotros porque nos asocia con ese hábito.

Ya me estoy tomando mi chela, es tiempo de ver a Juanjo Herrera. Ya me estoy tomando mi chocomilk, es tiempo de ver lo último de la Señora Católica, y así. Es una especie de memoria física, que una vez que se logra, nos vuelve parte de las costumbres de esos que nos ven y para ello hay que ser muy cuidadosos de que cuando nos busquen siempre estemos ahí. Por eso conviene hacer un calendario de subidas o actualizaciones y respetarlo para que el público también nos asocie a él. De este autor siempre hay contenido interesante los martes, de éste los viernes, de éste otro los domingos de maratón de Buenafuente. De manera que nos sumen a su rutina, a su ritualización de ese día. El domingo no puedo ir a misa porque toca ver a Sebas Music, o el martes tengo que salir temprano de la chamba porque toca ver a The Triplets o el jueves toca ver a TRO con poca ropa, y el viernes los tutoriales de Tom Daley de rutinas de ejercicios con las que voy a dejar pendejos desde el lunes a mis compañeros de gimnasio. Memoria física, muy importante. Cumplir con el compromiso de estar ahí cuando nos busquen.

El tercero puede lograr que los dos primeros sean más fáciles si llegamos por el canal adecuado a las audiencias. La recomendación boca a o boca, o bueno de TL a TL, o bien por medio del algoritmo de Google o de don Face.

Si en tu timeline aparece algo que te suena interesante, lo faveas, lo ves más tarde y te enganchas, tú mismo, sin que nadie te lo diga, te vas a suscribir a ese canal y querrás saberlo todo de ese productor de contenidos; ¿por qué?, porque se habrá creado un efecto espejo. Hay alguien como tú, hablando de lo que a ti te interesa, del otro lado del mundo o a unas cuadras de tu casa. No importa, lo que importa es que es como tú. Es la famosa burbuja de las redes sociales, en las que no todos vemos lo mismo, o ya no, sino que vemos contenido que el Dior Algoritmo considera que es para ti, o porque es lo que vé gente como tú que sigues y en la que confías parte de tus gustos musicales y de videos, pues en cuanto ponen un título, lo replicas o lo agregas a tus listas.

Y esto nos lleva al principio. Por más veces que me digas que te dé like, si no eres como yo, si no haces cosas que me parezcan interesantes o atractivas, si no te quitas la camisa, etcétera, no va a pasar nada. Me lo podrás pedir por favor, me lo podrás ordenar, me lo podrás sugerir, pero si tu contenido es una mierda, no le daré like y sanseacabó. Así que preocúpate por llegar a tu target con contenido interesante y verás cómo solito empieza a crecer el número de suscriptores.

Es cierto que en los tiempos líquidos del Internet es más difícil lograr estos tres factores, pero no es imposible. Hay más competencia, sí, hay un mar de informaciones y novedades, sí. Hay gente más bonita y más hermosa que tú, sí. Cada vez es menos el tiempo de vida de los contenidos y las histerias, sí –según estudios un tuit tiene cinco minutos para pegar, si no, te la pelas–, en la mañana nos indignamos por los caballitos de calandria y a los 10 minutos por los niños de Biafra que volvieron reloaded, sí. Pero no hay nadie como tú. Así que es un error hacer lo que todo el mundo hace para conseguir lo que todo el mundo quiere, cuando la receta está en hacer cosas distintas para públicos distintos o no atendidos, que por fortuna, en Internet, y gracias al algoritmo se puede encontrar cada vez más fácilmente. La hipersegmentación es tu amiga, la masivización o hacer cosas para agradar a todos, es tu enemiga. Haz tres planas de eso.

Así que no me importa que vivas de esto y que en tu descripción diga que eres youtuber o influencer, si no hay un factor de identificación o contenidos que denoten chamba y originalidad, no sólo no conseguirás mi like, sino mi unlike, un bloqueo o hasta un No quiero ver esto, para que se te quite.

Y esto nos lleva a la tiranía del algoritmo. Tú muy bien Google, tú muy bien Facebook, tú, de lujo, Instagram y tú muuuuuy maaal, YouTube. Por qué, porque por el hecho de haber visto UNA vez algo, no significa que lo quiera ver siempre. Aprende eso. No por el hecho de poner UNA vez algo de cumbia de Selena en la peda, voy a querer escucharlas todas y ver TODAS sus presentaciones en Siempre en domingo. No. Fue one nigth stand, y ya… lo mismo pasa con los videos de gatitos, a lo mejor una vez busqué uno porque andaba depre, pero y ya. Se me quitó, me reí, y a otra cosa, mariposa. Es muy cagante tener que estarte diciendo no quiero ver esto y que insistas. Ojalá cambies tu algoritmo para que entienda a la primera. Por cierto, qué chulada tu YouTube Red, eso de no ver comerciales de Nuestro Amado Líder cada tres minutos y poder dejar de fondo o en una pantallita minimizada lo que estamos viendo es una chuuuuulaaada.

Algo tiene don Face que siempre le atina. Casi siempre las páginas que te sugiere son las adecuadas, igual que el contenido en video. Tiene muy bien medido con qué amigos interactúas más y qué es lo que les gusta para irte indirectamente con el chisme, sugerírtelo y que quedes fascinado. Es raro que don Face te recomiende algo con lo que no hagas click (literalmente), así que usted muy bien don Face. Aunque a veces nos idiotice jugando todos al mismo tiempo esa mamada de de quién somos hijos y haciéndonos la ilusión de que somos la descendencia prieta de Brad Pitt (claro, adoptados, pero eso no nos lo dice el Face).

Algo parecido pasa con Instagram que siempre sugiere cosas lindas y pertinentes: viajes, tiendas de calzones y decoración, restaurantes apetitosos, son la delicia en su publicidad pagada que te aparecen entre las delicias de fotos de tu feed. Hermoso de verdad, que una cosa te lleve a la otra y que se siga manteniendo el objetivo de que esa red es para subir cosas bonitas y que tus likes te lleven a cosas más bonitas y así. Una verdadera delicia.

El factor de la geolocalización hace que, a veces Google sea la onda y te dé resultados pertinentes, justo los que andas buscando, pertenecientes a tu localidad. Muy bien, pero a veces no.

A veces de verdad quieres saber las sucursales de tal banco en Tokio o una receta italiana en italiano. Pero no: te sugiere resultados en español y en región 4, y pos así no. En ese sentido debería tener opciones y preguntarte o de plano aprenderlo a la segunda o tercera vez que sí, que buscas en otra tierra o en otro idioma y que lo vas a entender. También estaría padre que el algoritmo descansara un rato y te diera resultados sorprendentes, que no son lo que supone que quieres encontrar.

Y es que, a veces, no sé ustedes, tengo la sensación de estar viviendo en un mundo orwelliano en donde una computadora, un robot, están determinando lo que escucho, lo que veo, lo que leo, los diarios que sigo y las notas de las que me entero, y eso, no crean, si da mellito. ¿A poco no les explotaría la cabeza si descubrieran que toda la lista de rolas que han agregado a sus favoritos, que todas las pelis que se han chutado en los últimos dos meses, en realidad las determinó una computadora y ustedes le siguieron el juego? ¿No les daría escalofríos descubrir que muchas de esas rolas, pelis o lecturas tienen que ver con contenidos hechos por robots y que hablan de cómo ellas, las compus, dominan al mundo y ahí andamos cantando a gusto ó dándoles play repetidamente hasta que nos aprendemos los diálogos?

Por eso me dan risa los youtubers que andan chingue y chingue con su dame like. Tontarados, los likes no los determinan sus peticiones desesperadas, tampoco sus ingresos. Esos likes, y por lo tanto sus cheques quincenales los determinan las computadoras de la mano de los algoritmos. A ellos y a ellas, y sólo a ellos y a ellas, les tienen que caer bien ustedes. Si no, los dejarán en las pantallas grises y no serán contenido sugerido para nadie. Si ellas no quieren, ustedes jamás serán virales, y por lo tanto, mediocres, nunca llegarán a los 10 mil followers. Con la pena.

Grava

Gracias a todos los que comentaron y compartieron la columna anterior. Hablando de algoritmos tengo la impresión de que Uber ya me ubicó porque me manda puro conductor chavito, bien vestido y hasta perfumado. Si no salgo a los dos minutos me mandan mensaje o me llaman y lo mejor de lo mejor: no ponen estaciones de banda. Al respecto, estimado Uber, te tengo que decir dos cosas. Tú muy bien, pero no es suficiente. No se trata de que mejores tu servicio para mí Ricardo, sino para ese nosotros que somos los tapatíos, ese que es tu mercado más importante del mundo hoy, por hoy. Y te tengo noticias: somos bien mamones y bien muinos. Así que: esmérate, esmérate con todos y vuelve a ganarte nuestro corazón. Vas bien. Anda, tú puedes chequeeto.

Ricardo Salazar
Acerca de Ricardo Salazar 2 Artículos
Periodista multimedia y multimame // Dirige Radio Universidad // Conductor del programa Start

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