Las numerosas vidas de Úrsula Todd

La escritora inglesa Kate Atkinson (York, 1951), conocida como autora de una serie de novelas policiacas de éxito, publicó hace unos años Una y otra vez (Lumen, 2014), la interesante historia múltiple de un personaje femenino –Úrsula Todd– que permite a los lectores asomarse a su larga serie de vidas sucesivas, cada una con un destino diferenciado que admite el contraste entre la dimensión particular de la existencia humana y su vinculación con los eventos históricos.

No se trata, antes que nada, de una novela sobre la reencarnación porque, en estricto sentido, la protagonista no deja nunca de ser ella misma; antes bien, su ciclo concluye y recomienza, como si el universo urdiera una conspiración en la que necesita, sin fin, ensayar y errar, no sin una conciencia parcial de que algunos sucesos o detalles –que se presentan a la manera de un déjà vu, una impresión vaga en la memoria– los ha “vivido” con anterioridad.

En este sentido, no deja de recordar a la célebre película Groundhog Day (Harold Ramis, 1993), en la que el personaje encarnado por Bill Murray muere para despertar y vivir el mismo día, vez con vez, como producto de una maldición; sin embargo, en Una y otra vez asistimos a una pretensión que Atkinson busca llevar a cierto extremo, puesto que Úrsula Todd puede morir al nacer, víctima de la enfermedad o una caída infortunada y posterior, pero también tener una prolongada existencia en la que sufre de abuso por parte de su marido, padece las consecuencias de los bombardeos a Londres durante la II Guerra Mundial o, incluso, ser la ejecutora de un plan para asesinar al mismísimo Adolfo Hitler.

No en balde la novela se extiende –en su versión en castellano– por más de 700 páginas y, además, demanda una atención inusual porque no hay personajes que “repitan” su presencia en cada una de las vidas de Úrsula de modo estático, todos presentan la misma inestabilidad y contingencia que nos muestra el universo circundante, sea en su dimensión personal e íntima o cuando se ve condicionado por los acontecimientos de la historia con mayúscula.

Así las cosas, Atkinson consigue tejer un entramado caprichoso y poco usual en el que intervienen y se combinan la casualidad, la suerte, el absurdo y las decisiones (inconscientes o no), para dar cuenta de una trayectoria individual que está muy lejos de ser única; con todo, aunque su manejo del detalle circunstancial es muy bueno, el tono podría resultar poco atractivo para aquellos lectores que “esperen” sesudas reflexiones o ausencia de sensiblería, porque suele sucumbir a la simpleza ineficaz cuando trata de presentar de forma “natural” a sus personajes (y hubiera podido prescindir de numerosos diálogos).

Gracias al éxito de esta novela, la autora se embarcó en una segunda parte (ya publicada en español) pero, si cabe la sinceridad, sospecho es mejor tomarse un respiro antes de encarar su lectura. Atkinson nos ha entregado una buena novela, pero excesiva en más de un aspecto, a pesar de sus indudables aciertos. Al final, Una y otra vez es una de esas historias que deben “demasiado” al cine y sus derivados, sin que eso signifique que merezca el abandono.

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