Las palabras de Zappa

Eat That Question: Frank Zappa in His Own Words, es un documental de Thosten Schütte que se presentó en la reciente edición del FICG, luego de haberse exhibido con éxito en el festival de Sundance y en San Sebastián, donde obtuvo el premio Zabaltegi.

La película recurre a material de archivo de diferentes épocas, sobre todo entrevistas, para tratar de mostrar un retrato de Zappa “en sus propias palabras”, como dice el título, y lo logra de un modo brillante. De nuevo nos encontramos con el personaje inteligente, sarcástico, congruente, que logró sobrevivir en sus propios términos artísticos al margen de los dictados de la industria musical. Luchó contra la censura –son célebres sus debates con Tipper Gore al respecto en la década de los ochenta–, la incomprensión y siempre mantuvo una integridad creativa gracias a la cual hizo proyectos diversos que a veces parecían descabellados.

No es un documental para fans; tiene más bien la intención de llegar a un público amplio que puede tener nociones muy vagas respecto del personaje.

¿Quién fue Zappa? una mente genial en la música del siglo 20, a quien ubicamos por simplicidad en el rock pero cuyo trabajo trasciende cualquier etiqueta.

Se le conoció siempre por ser estricto –elegía con cuidado a sus músicos, les exigía absoluta dedicación y no permitía drogas durante los ensayos– pero en escena era juguetón y sus presentaciones transcurrían en un ambiente lúdico donde el sentido del humor era primordial. A su vera se desarrollaron algunos de los músicos más competentes y virtuosos en los campos del rock y del jazz: Don Preston, Ruth Underwood, Steve Vai, George Duke, Chester Thompson, Jean-Luc Ponty, Terry Bozzio, Adrian Bellew, Ian Underwood, Vinnie Colaiuta por mencionar a unos poquitos.

Durante su vida mantuvo un espíritu crítico, no exento de sarcasmo; fue amigo personal del presidente checo Vaclav Havel y llegó a ser precandidato independiente a la presidencia de Estados Unidos, aunque con poca fortuna.

Siempre conservó cierta independencia que en buena medida contradecía las leyes capitalistas. Buena parte de su música es un ejemplo de lo que esa misma industria no estaba dispuesta a aceptar y promover: discos conceptuales, canciones largas, letras intrincadas llenas de ironía y alusiones sexuales, extensos pasajes instrumentales, dificultad para ubicar su música en los estrechos parámetros comerciales de la distribución.

Más allá de sus muchas facetas, ante todo fue un auténtico renovador musical inclasificable, que creó una música compleja y arriesgada.

Murió prematuramente, a los 52 años, víctima de cáncer, y en sus últimos días se dio a la tarea de dejar su extenso catálogo musical bien organizado. Probablemente tenía en mente a su familia, esposa y cuatro hijos, cuando decidió dejar las cosas en orden.

Frank estuvo casado con Gail, con quien procreó a Moon, Dweezil, Ahmet y Diva.

Uno de ellos, Dweezil, músico también, emprendió hace algunos años una especie de cruzada de reconocimiento de su padre: formó un grupo con algunos de quienes tocaron alguna vez con él, ha hecho giras tocando la música de Frank y ha difundido el impresionante legado de Zappa.

El documental de Thosten Schütte está rubricado con una dedicatoria “A Gail”, la viuda de Zappa, aunque en charla posterior a la función el director confesó que tratar con ella fue un verdadero martirio que por momentos puso en riesgo la terminación del proyecto. Le creo: ella fundó en 2002 el Zappa Family Trust, desde donde controló de manera muy férrea y a veces intransigente todo el legado de su marido, la administración de regalías, imagen comercial y productos diversos relacionados con el músico.

Luego de la muerte de Gail, en 2015, su hijo Ahmet quedó a cargo de la Fundación y se desencadenaron diversos problemas. Lo primero que hizo fue tratar de imponer límites a lo que Dweezil hacía con el nombre del padre. La cosa trascendió hasta la prensa y el New York Times publicó un reportaje donde daba voz a Dweezil quien, indignado, se quejaba de que sus hermanos pretendían cobrarle cantidades estratosféricas por el uso de su propio apellido. La respuesta de Ahmet no se hizo esperar, y le recriminó al hermano dar información falsa o incompleta y le recuerda cuáles han sido las finalidades de la Fundación.

El pleito sigue, lo confirma ahora el director del documental, con demandas y contrademandas que involucran asuntos económicos pero también artísticos, emocionales y egos desbordados por varios flancos.

¿Qué canción habría escrito Frank a propósito de este sainete? No lo sé, pero me gustaría que el conflicto familiar entre sus herederos sirviera para hacerlo regresar de la tumba que habita desde hace más de veinte años.

Alfredo Sánchez
Acerca de Alfredo Sánchez 36 Artículos
Músico // periodista // hombre de la radio

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