Un libro especial para jóvenes

En un formato más pequeño y a un precio menor que el de ediciones anteriores, el libro de Robert Graves, Dioses y héroes de la antigua Grecia (Tusquets Editores, 2011), puede encontrarse desde hace años en librerías del país y significa una opción más que apropiada para cualquier apasionado por las historias que componen la mitología olímpica; de hecho, esto responde al título original de la obra –publicada en 1955 por vez primera– en que se consigna que estos relatos se “cuentan de nuevo para jóvenes lectores” y, en ese detalle, tal vez radica la mayor de sus virtudes.

Para nadie es misterio, en este sentido, que la genealogía y vicisitudes de los dioses olímpicos del parnaso griego siguen siendo, culturalmente, atractivos y fundamentales para ahondar en el registro imaginativo de Occidente a lo largo de los siglos, desde los textos homéricos hasta los autores latinos de mayor lustre (muy en especial Ovidio quien, en Las metamorfosis, se encargó de “recontar” estas historias a los de su tiempo), pasando por la detallada crónica topológica de Pausanias o los giros en la tradición que provocaron tanto Herodoto como Tucídides.

Es en estos términos que Graves, viejo conocido de los lectores que –desde el ensayo o la novela– abrevan en estas míticas aguas, se dedica a relatar “de nueva cuenta”, en la mejor línea genealógica literaria (una que incluye, ampliando el espectro, desde Robert Louis Stevenson hasta Miguel de Unamuno, o traductores de la talla de Chapman o el capitán Richard Burton), parte de las historias fundacionales de la cultura occidental, el diverso registro simbólico que determinó, para el mundo, una civilización que no ha dejado de “marcar” la ruta de pensamiento en buena parte del orbe (¿o habrá quién dude acerca de la permanencia de Platón o Aristóteles en nuestras disquisiciones de carácter ético o sobre lo que puede significar ceñirse al pensamiento racional o, simplemente, reflexionar acerca de lo bueno y lo malo?).

Ahora bien, aquí, lo fundamental es el tino de Graves para “seccionar” historia por historia su registro, haciendo breve cada una, ágil sin merma en el detalle y, por si fuera poco, agregando un toque de humor e ironía (de manera muy contemporánea) a las acciones, el lenguaje y las estrategias narrativas de las que hace uso.

Felizmente, ante eminentes y sesudos “ladrillos” explicativos como la Paideia de Jeager o La diosa blanca del propio Graves, Dioses y héroes de la antigua Grecia toma las cosas en serio pero sintetiza y da un nuevo significado al disfrute de las situaciones que, no por conocidas, dejan de ofrendar sorpresas. Se trata, auténticamente, de un texto que puede ser de utilidad para lectores adolescentes, a quienes no les debe desagradar acercarse a una serie de relatos en los que priman el adulterio, la venganza, la envidia, la sorna, el escarnio y, por sobre todo, la acción trepidante y la pasión que guiaba los destinos de estos dioses, semidioses y seres humanos.

Asimismo, como detalles extra, la colección en la que ahora aparece no sólo es más pequeña en formato y más barata, ofrece además un tamaño de letra y una “caja” en su diseño de interiores que resultan a prueba de lectores perezosos, un motivo más para pensar en este libro como un posible obsequio pues, sin duda, el porcentaje de acierto si se regala un libro de estas características es más elevado que para otras opciones editoriales.

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