Lo que aprendí durante #SinVotoNoHayDinero

“Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.

Nunca esta frase de Julio Cortázar me había había emocionado hasta hoy.  La leo y pienso en las personas con las que me he encontrado a lo largo de estos años, pero sobre todo, en estos últimos cuatro meses que estuvimos impulsando #SinVotoNoHayDinero desde Wikipolítica, el equipo de la diputación de Pedro Kumamoto y las 120 organizaciones en el país que decidieron activarse alrededor de una agenda común.

La campaña #SinVotoNoHayDinero busca ser una respuesta a la pregunta: ¿Cómo recuperamos a nuestros partidos políticos? Siempre hemos sabido que las posibles soluciones a esta pregunta son muchas y diversas, pero #SinVotoNoHayDinero busca ser una urgente, legítima y sensata para ayudar a resolver la crisis de nuestro sistema de partidos.

Han sido cuatro meses de un intenso trabajo colectivo. Esto no ha terminado, pero hoy reflexiono sobre lo que he vivido y aprendido.

Las personas que habitamos este país estamos indignadas, molestas y nos duele lo que sucede, nos llena de rabia. Pero estamos dispuestas a activarnos y transformar ese coraje en la alegría de encontrarnos, de reconocer que no estamos solas y solos. Aprendí que este país tiene futuro porque nos tiene a nosotras, las personas.

Reafirmé lo que aprendí durante la campaña de Kuma en el Distrito 10: es posible hacer política sin derroche. ¿Cómo? Sumando voluntades y utilizando creatividad e inteligencia ahí donde ellos y ellas pagan reportajes, hacen guerras sucias, y compran votos. En sinvotonohaydinero.mx las personas encontraron videos, archivos para imprimir volantes y calcas; descargaron y estudiaron documentos para difundir y defender la iniciativa. Cada organización y persona gestionó sus pocos recursos para salir a las calles y dar a conocer la iniciativa. Gastaron sus megas en mandar cadenas y videos por WhatsApp, dedicaron sus tardes libres a ocupar espacios públicos con actividades políticas y pegaron calcas bajo el sol durante la Jornada Nacional #SinVotoNoHayDinero.

Aprendí que ha valido la pena en insistir que esto no se trata de una sola persona. La gente y los medios entendieron que este esfuerzo no era de Pedro ni de Manuel Clouthier, pero sí el resultado de un camino andado por otros y otras y que solo bastaba que volvieran a encontrarse y no soltarse.

Aprendí que la partidocracia y las formas priístas de hacer política, son el cáncer de este país. La clase política de siempre está completamente desconectada de las personas. Un ejemplo: buscamos enviar cartas y realizar manifestaciones en las casas de enlaces de las y los diputados en sus estados. Fue imposible conseguir esas direcciones, buscamos en sus páginas en Internet y llamamos a sus oficinas en el Congreso. No es posible que no exista información pública y accesible de dónde están localizadas las casas de las que pagamos la renta, el agua y su personal.

Pero el mayor de mis aprendizajes es que ya les dimos demasiadas oportunidades, simplemente no hay interés. Vamos a tener que reemplazarles. No queda otra más que construir nuevas instituciones con otras formas de hacer política. Hoy tengo más claro que nunca que los cambios que queremos ver en este país nadie los va a construir por nosotras.

Susana Ochoa
Acerca de Susana Ochoa 14 Artículos
Feminista // Soy un cliché // #Okupante

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