Lo que nos faltaba: Sacromantas

Alguna vez la ciudad, bueno el país, se llenó de mantas con mensajes terribles escritos con una ortografía digna apenas de Aurelio Nuño –el secretario de Educación que alguna vez sugirió que “ai ke ler”– o de alguna canción del Komander. Estos cartelones colgados de puentes, a veces acompañados de cadáveres, solían contener mensajes que iban de la amenaza a la promesa de protección del pueblo. “Vamos a sacar a las lacras aunque derramemos sangre de los nuestros”, “Estamos aquí para proteger a la gente, no para hacerle daño”, “Saque al ejército o va a ver”, “Epigmenio Yesenio, Gongorito de Goya, el comisario, es corrupto” y cosas por el estilo.

Siempre, en realidad, fueron mensajes de reto a la autoridad, semillas de miedo, presencia mediática y parte del horror apocalíptico que es esta interminable guerra contra el narco que no parece tener para cuando acabarse y como el fuego acompañado del vendaval, continúa en una espiral de violencia inagotable que toca todos los puntos de la vida política y civil de este territorio llamado México.

Pero como si las narcomantas no fueran suficientes, ahora llega una nueva tendencia a México Mágico: las sacromantas que aparecieron en distintos puntos de la ciudad con el siguiente mensaje:

AVISO No.1 ¿Qué no entiendes que es NUESTRA SANTÍSIMA MADRE? ¡Inquisidor TÚ que autoritariamente NO escuchas la voz de la mayoría! #NosOfendeEntiende #EsMiMadre #RespetaAlPueblo ¡JALISCO ES GUADALUPANO!

Tengo algunas cosas que quisiera aclarar sobre lo que me representa este mensaje y su contexto. Lo primero es que sí, el programa ese de esculturas urbanas deja bastante que desear y si existiera un dios cruel y vengativo ya habría partido de un rayo la esperpéntica pluma de Pedro Escapa. Pero al parecer el supremo hacedor –si existe– tiene mejores cosas que hacer que interesarse en los fallidos intentos artísticos de su creación. Digo, en serio, si al padre divino le importara eso de la belleza en el arte ya hubiera destruido con fuego los palos de escoba y vidrios rotos que exponen en el Museo de Arte de Zapopan y habría mandado otro diluvio universal por el agravio que representan los miles bustos de Juárez que hay en casi todos los pueblos y son un atropello a todo lo que es bello en este mundo.

Pero regresando al mensaje ese de las mantas permítanme, señores escribemantas, aclararles unas cuantas cosas: se supone que son el pueblo elegido de dios, no una bola de bandidos, así que si están orgullosos de sus mantas, den la cara, salgan a media calle desfilando con ellas y no las cuelguen como ladrones en la noche.

También, en la medida de lo posible, integren en su cosmovisión del mundo como centro del universo y del hombre como eje de la creación, la posibilidad de que no todos pensamos como ustedes y no digan “Jalisco es Guadalupano” ¿Cuál Jalisco? ¿El de ustedes? ¿Los agaves, las piedras, los cerros, los wixaritari, los ateos, los agnósticos, los de la Luz del Mundo, son Guadalupanos? No generalicen por favor y no anden colgando mantas en nombre de todos. Reclamen todo lo que quieran por la escultura esa llamada “Sincretismo” pero a mí no me embarren, por lo menos no porque ofende a su Santa Madre, que a la mía la tiene sin cuidado el mamotreto ese.

También les aclaro que inquisidor quiere decir según la RAE un delegado en una demarcación eclesiástica que atendía los asuntos pertenecientes a la Inquisición (esa donde quemaban gente por hacer estatuas que no les gustaban o por cantar canciones que consideraban paganas o por decir que los astros giraban).

También inquisidor es aquel que asistía a sentenciar en definitiva a las causas de los reos de fe.

Poner estatuas, por mucho que ofendan a la vista, por caras y feas que sean, no le merece a nadie el título de inquisidor, hagan favor de no decir las cosas tan a la ligera, que si alguien está dispuesto a prender de nuevo las hogueras de los juicios religiosos, es más cercano al que pone las mantas que al que pone las esculturas. Y por último, si van a quejarse de diosas paganas, no lo hagan frente a una estatua de la Minerva; un poco de coherencia muchachos.

Zul de la Cueva
Acerca de Zul de la Cueva 31 Artículos
Gente vagamunda, inútil y sin provecho. Esponja del vino y gorgojo del pan

Escribe el primer comentario

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*